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Savannakhet, el encanto del sur de Laos
Golden Rock, una roca de Oro en Myanmar
Lavabos y otras pequeñas necesidades
Bufet libre en el Melia Hanoi
Los delfines de agua dulce
Belleza vietnamita
Este mes en TIVOLI'S BISTRO...
 
 
Savannakhet, el encanto del sur de Laos

La ciudad de Savannakhet es la capital del distrito Laosiano de Muang Khanthabuli, comunmente conocido por Muang Savan o simplemente Savan. Los viajeros que se dirigen al sur de Laos, suelen obviar la visita a la ciudad y aterrizan directamente en el aeropuerto de Pakse, más al sur. Los que viajan por carretera hacen aqui una parada obligatoria pero pocos son los que deciden pasar la noche aqui. Probablemente, ya lo han hecho en Pakse y quedan todavía 8 o 10 horas de autobus hasta llegar a Vientiane, un objetivo del viaje que parece mucho más atractivo.
Savannakhet es una de esas ciudades que, por una situación desafortunada, queda siempre en el olvido de los viajeros. Ciertamente no es la octava maravilla del mundo pero estamos seguros que los que tengan un poco de tiempo para dedicarle no quedaran decepcionados.
Más grande en extensión que la propia capital, Savannakhet está situada a orillas del Mekong, frente a la ciudad thailandesa de Mukdahan. La frontera esta abierta a los occidentales (el visado se obtiene sin problemas en el puesto fronterizo) aunque aqui no hay puente y hay que cruzar el río en barca. Es una magnífica puerta de entrada al Sur de Laos (islas de Khong y meseta de Bolaven) y paso obligatorio para llegar hasta Lao Bao, la frontera con Vietnam. Además, Savan es la provincia laosiana que conserva los mejores vestigios de la ruta de Hochiminh, la via principal de avituallamiento utilizada por las fuerzas de Vietnam del Norte durante la guerra de Indochina.
Savannakhet es una ciudad que hay que descubrir a pie. La actividad se concentra en los embarcaderos a orillas del Mekong. Un bonito paseo con buenas vistas sobre el río y plagado de puestos de comida y bebida invita a interminables caminatas a la caída del sol. No debe extrañarnos si nos topamos con un campo de petanca, evidencia irrefutable de la colonización gala anque ahora los jugadores son laosianos y vietnamitas.
Es muy facil orientarse. Las calles son paralelas y perpendiculares al río. Ademas, magníficas construcciones de la época colonial y una iglesia católica nos serviran de punto de referencia.

Una villa colonial

Talaat Yai (mercado grande)

Si nos aventuramos hacia las afueras recorriendo unas polvorientas calles, nos veremos trasladados al pasado. Efectivamente, al no ser una ciudad turistica, aqui parece que la vida se haya detenido y el progreso se muestre remiso a llegar. Poco habituados a los turistas, la gente nos mirará con curiosidad. Pero si nos aventuramos a comprar cualquier cosa o nos sentamos a tomar una bebida, haran el máximo esfuerzo pora tratar de entendernos aunque nadie hable ni una palabra de inglés. Con nuestra mímica y apuntando los precios en un trozo de papel, podemos negociar un tuk tuk para que nos lleve por un módico precio al vecino templo de That Ing Hang (12 Km), edificado hacia el siglo XVI, considerado como el segundo edificio religiose más sagrado de Laos. Aunque supuestamente hayamos negociado el vehículo para nosotros solos, nada impedirá que vayamos recogendo y dejando a gente por el camino como si de pronto nuestro modesto transporte se hubiese transformado en un autobus de línea local. Si el número de viajeros se incrementa sobremanera, es muy probable que en las cuestas tengamos que bajarnos y, a menudo, empujar.
Encontrar hotel no es dificil ya que la oferta es pequeña. Mas que de hoteles habría que hablar de Guest House limpias y acogedoras y a precios extremadamente razonables. Una buena opción es el hotel Mekong, instalado en una antigua y preciosa villa colonial. Cuenta con amplias habitaciones climatizadas y su situación es perfecta, justo en frente del paseo que da sobre el río y donde podemos degustar en un chiringuito un plato tipico de la región: pescado asado con limon, ajo y chile.
Pero lo más bonito de la ciudad es, sin duda, su mercado. Hay que hacer el esfuerzo de levantarse muy temprano por la mañana a la salida del sol por que es a esa hora cuando la actividad alcanza el punto máximo. El mercado se llama Talaa Yai (mercado grande) y se encuentra muy cerca de la estación de autobuses. Podemos llegar alli paseando o en tuk tuk. Es un mercado muy poco conocido por los occidentales pero de considerables dimensiones y francamente espectacular. Los amantes de la fotografía encontrarán aqui un escenario sin igual.
 
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Golden Rock, una roca de Oro en Myanmar

Una de las excursiones más interesantes que pueden hacerse desde Yangon es la visita a la Pagoda de la Roca de Oro. Se trata de un templo en la cima de una montaña que tiene como santuario principal una pequeña pagoda de 5,5 m de altura edificada en lo alto de un bloque de roca recubierta de oro y en precario equilibrio sobre un precipicio. Segun cuenta la leyenda, un cabello de Buda colocado en el lugar preciso es quien mantiene el equilibrio. La gran piedra fue transportada por mar por el rey Tissa en el siglo XI. Utilizó un barco que se transformó en piedra y que actualmente puede verse a unos 300 metros en la pagoda llamada "pagoda del Barco de Piedra".
El conjunto es un lugar de peregrinación importantísimo en Myanmar siempre abarrotado, muy especialmente a finales de Octubre, cuando termina el periodo de las lluvias y empiezan las peregrinaciones.
En realidad, cuando la visitemos nosotros también haremos nuestra peregrinación particular por que llegar a lo alto no es tarea facil. Hay que conseguir un transporte desde Yangon hasta Bago. La carretera es excelente y Bago bien merece una visita, en especial la pagoda de Shwemawdaw. Desde allí, hay que arreglarse para llegar a Kyaiktiyo, en la base de la montaña. Hay muchas camionetas de peregrinos que parten de Bago. La carretera es muy mala y el trayecto se hace muy largo y pesado. Una vez llegados a la base, hay que montarse en un incómodo camión que se ha acondicionado someramente para transportar pasajeros en la parte de la carga. Subirá por una empinadísima carretera de un solo carril. Se salva un desnivel de 1000 metros y hay que esperar a que lleguen los vehículos que descienden puesto que no hay posibilidad de paso para dos camiones a la vez. El trayecto termina en un punto intermedio. El resto hay que hacerlo a pie. La ascensión es bastante dura y el calor sofocante. Además, durante mucho rato estaremos rodeados de porteadores que nos ofrecerán subirnos hasta la cima montados en una silla asentada sobre bambú con 4 puntos de apoyo. Si rechazamos su oferta, solo dejarán de insistir cuando estemos cercanos a la meta.

La Roca de Oro

El "camión" autobús
Para esta visita son necesarios un mínimo de dos o tres días. Hay posibilidad de pernoctar en un hotel que se encuentra en un recodo del camino de ascensión a unos 15 minutos a pie de la cima. El lugar está bien acondicionado pero el precio es elevado y si se desea visitar la roca mas de una vez hay que volver a subir. En la misma cima, a tan solo unos pasos del complejo hay otro hotel. Esta opción es la mejor puesto que nos permite visitar la roca en cualquier momento, en especial a la caída y puesta del sol que son los momentos más espectaculares. Dada la altitud es muy posible que, especialmente en epoca de lluvias, la niebla nos impida ver el panorama. Si estamos muy cerca de la cima, podemos aprovechar cualquier momento en el que el cielo se abra para acercarnos a ver un panorama fantástico. El único problema es que el hotel es un auténtico desastre. Las habitaciones son correctas pero han cometido el error de enmoquetarlas por lo que el fuerte olor a humedad casi no deja dormir. Además los alrededores estan muy sucios y llenos de materiales de construcción que no han sido retirados. Es una auténtica lástima por que ese lugar bien acondicionado sería una auténtica maravilla. El restaurante del hotel tampoco es ninguna joya aunque no hay otra posibilidad para alimentarnos salvo bajar en plena noche al segundo hotel y volver a subir.
No esta permitido llevar zapatos (ni calcetines) en todo el recinto de la pagoda. Si hacemos una visita al caer la noche o a primeras horas de la mañana y llueve la temperatura será bastante fresca, por no decir fría, dado lo elevado del lugar. Nuestros piés quedaran como tempanos.
Para la vuelta hay que hacer extactamente lo mismo. El recorrido a pie, el camión y el transporte hasta Bago. Una buena opción para los que quieran continuar trayecto por tren hasta Mandalay es comprar el billete en Bago y tomar el tren nocturno alli. De esta manera nos ahorraremos recorrer los 80 Km. hasta Yangon.
 
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Lavabos y otras pequeñas necesidades

Uno de los problemas que, sin duda, se le presentan al viajero es encontrar, a veces con urgencia, un lavabo. Aunque resolver este problema es bastante fácil en nuestro país, hay veces que el asunto se convierte en una buena complicación cuando viajamos. Y me refiero a las situaciones normales. No hablemos de cuando un lavabo es una necesidad imperiosa y tal premura nos pilla en un medio de transporte que carece de él.
Para tranquilidad de los afectados, diremos que la situación ha mejorado muchisimo en casi todo el Sudeste de Asia. Atrás quedan aquellos años en los que los lavabos publicos simplemente no existían.
En las ciudades y pueblos, encontrar servicios es bastante fácil. Aunque no los haya públicos siempre podemos entrar en cualquier hotel, restaurante, cafetería, grandes almacenes, estación de tren o autobús donde los encontraremos con facilidad. Algunos son de pago y, curiosamente, si se necesita papel, hay que pagar un suplemento. Eso ocurre especialmente en las estaciones de ferrocarril y algunos grandes almacenes de Thailandia. El pago ayuda a que estén razonablemente limpios aunque los mas cuidados son los de los hoteles y restaurantes lujosos.
Generalmente hay dos tipos de lavabos. Los llamados "western", como los nuestros y los asiaticos, tipu "turca". Los primeros son, para nosotros, más cómodos pero si están sucios son menos higiénicos. En cambio en los asiáticos, nuestro cuerpo nunca entra en contacto con la taza por lo que la higiene queda salvaguardada. En ambos encontraremos a uno de los lados una pequeña ducha. Aunque las costumbres estan cambiando rápidamente, hay muchos asiáticos que la usan en lugar del papel. Si queremos probar tan ingenioso invento recomendamos ir con mucho cuidado. Los que no tenemos práctica saldremos del lavabo, en el mejor de los casos, completamente empapados.
Por lo que se refiere a los medios de transporte la totalidad de trenes de las líneas del sudeste de Asia disponen de vagones con servicios, incluidos los trenes de cercanías. Suelen estar razonablemente limpios cuando se inicia el recorrido pero, si este es largo, al final la limpieza deja bastante que desear. Muchos trenes llevan, en el mismo vagón, dos lavabos: uno tipo occidental y uno tipo asiático.

Lavabos públicos en un poblado

Bañera utilizada por Mihail Gorbachov en
su habitación del hotel Lane Xane de Vientiane

Otra cosa muy diferente son los autobuses. Exceptuando los llamados VIP de Thailandia, no hay ningún otro país de la zona en la que los coches lleven servicios. En tal caso hay que ser previsor aunque suelen hacer frecuentes paradas normalmente en lugares bien acondicionados. Pero si se para en pleno campo, ya se sabe: los señores a la derecha y las señoras a la izquierda.
Pero el mayor problema se nos puede plantear en una barca. Las pequeñas no llevan lavabos y muchos ferryes de considerable tamaño tampoco. Además, son transportes muy lentos. Una urgente necesidad a la que solo veamos posibilidad de satisfacer a la llegada a tierra puede hacernos padecer un auténtico calvario.
Por supuesto, cuando hacemos un trekking es bastante normal utilizar el bosque para tales menesteres. En los poblados más frecuentados por lo turistas se habrá construido un pequeño cobertizo a modo de lavabo mas o menos acondicionado. En los que carecen de él, los lugareños nos indicarán un lugar reservado.
Hay que remarcar una particularidad de todos los lavabos del Sudeste de Asia. Normalmente la estancia es compartida con la ducha que no posee plato por lo que el agua cae directamente al suelo. Si entramos cuando la ducha ha sido utilizada recientemente el suelo estará completamente mojado pero encontraremos unas zapatillas de goma comunitarias a la entrada. Es costumbre tomarlas prestadas para que nuestros zapatos no queden empapados. Otra curiosidad es que muchos lavabos no disponen de cisterna. Como substituto, encontraremos en el cuartito un pequeño deposito de agua con un cazo. Una vez finalizado nuestro cometido hay que tirar agua con él para dejar la taza tan limpia como la hemos encontrado. Antiguamente otra cisterna mas grande y otro cazo eran utilizados también a modo de ducha aunque ésta poco a poco se va inponiendo.
Si lo pensamos bien y la situación se nos hace insoportable, ¿por qué sufrir?. Todos somos iguales y todos tenemos las mismas necesidades. Si nos encontramos en un apuro, no hay ninguna razón que nos impida pedirle al conductor del autobús que pare unos minutos aunque sea en un recodo de la carretera. El barquero puede acercarse a la orilla para que desembarquemos unos instantes y tampoco es ninguna incorrección pedir que nos dejen utilizar el lavabo de una casa particular, un comercio o incluso un monasterio. Puede que no nos entiendan y tengamos que utilizar la mímica pero a buen seguro comprenderán lo que necesitamos. Nadie se reirá de nosotros ni seremos objeto de ninguna chanza o burla. Bien al contrario, todo el mundo esperará pacientemente y no sería raro que otro pasajero o pasajera baje con nosotros para ayudarnos a encontrar un lugar en el que nos sintamos lo más cómodos posible. La amabilidad de las gentes del Sudeste de Asia también se mostrará impecable en estos delicados momentos.
Creemos que para nosotros se trata simplemente de un problema de vergüenza que no es tan difícil de vencer. La necesidad ayuda a ello.
 
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Bufet libre en el Melia Hanoi
El hotel Melia Hanoi ocupa uno de los pocos y feos rascacielos de la ciudad de Hanoi. Por suerte, su imágen exterior nada tiene que ver con el interior, muy bonito y elegante. Su situación es excelente, en el mismo centro de la ciudad y muy cerca de algunos de los lugares más visitados por los turistas: la pagoda de Quan Su, la catedral de Hanoi, el Lago de Hoa Kiem, la Opera de Hanoi o el Mausoleo de Hochiminh. A excepción del último, un poco más lejano, los demás no distan mas de 500 m. del hotel.
Por ironias del destino, el hotel Melia Hanoi linda pared con pared con el antaño conocido Hanoi Hilton que, por cierto, no tiene nada que ver con la cadena hotelera del mismo nombre. Hanoi Hilton es el nombre que pusieron a la prisión de Hoa Lu los prisioneros de guerra estadounidenses. El complejo fue construido por los franceses en 1896. Actualmente se ha convertido en un interesante y sobrecogedor museo donde pueden verse ilustradas con maniquies y fotografias las deplorables condiciones de vida de los presos e incluso algunos instrumentos de tortura.
El hotele Melia cuenta con 306 lujosas habitaciones equipadas con baño privado, telefono y voice email, TV vía satelite, mini bar y caja de seguridad privada.

El hall del Melia Hanoi

Un rascacielos bastante feo
Pero uno de los atractivos más interesantes del Melia es su magnífico bufet libre. Por 12 dólares uno puede comer o cenar en uno de los mejores restaurantes de Vietnam. Para empezar tenemos a nuestra disposición todo tipo de ensaladas (incluyendo aceitunas), marisco de diversas clases o una gran variedad de ahumados. Podemos continuar con un sinfín de pastas o carnes que un cocinero nos preparará al momento según nuestro gusto. También dispondremos de platos de cocina vietnamita y china. No olvidemos el pan, en especial es exquisito el de centeno. Para postre, multitud de frutas, helados y pasteles harán nuestras delicias. Los que todavía puedan comer un poco más disfrutaran atacando la tabla de quesos franceses.
La bebida no está incluída en el precio del bufet. Es muy buena la cerveza de presión aunque también podemos optar por una razonable carta de vinos si bien, en este caso, nuestra cuenta se verá incrementada considerablemente.
Después de la cena, nada mejor que sentarse en una mesa del hall para degustar un buen café mientras escuchamos las actuaciones de música en directo. Dos chicas vietnamitas interpretarán, acompañadas de música electrónica, todo tipo de canciones occidentales. Su voz es, simplemente, maravillosa.
Hotel Melia Hanoi. 25 Hàng Bè St, Hanoi. Tel:(84-4)8364212. Fax:(84-4)7567862
 
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Los delfines de agua dulce
Los delfines de agua dulce, también llamados delfines del Irrawady son animales emparentados con los delfines marinos y pertenecen también al grupo de los cetáceos con dientes. Sin embargo, los de agua dulce constituyen una familia diferente. Miden de 1,30 a 2,50 m por lo que se encuentran entre los cetáceos de menor tamaño. Todavía pueden verse en dos lugares del Mekong: en la frontera entre Laos y Cambodia, muy cerca de las cascadas y de Si Phan Done y a unos 20 Km al norte de la población camboyana de Kratie.
Desgraciadamente se trata de una especie en grave peligro de extinción. En la zona de Kratie no quedan más de 60 parejas y en la frontera entre Laos y Camboya quizá no lleguen a 10. Durante muchos años han sido masacrados por la pesca con explosivos y las redes de nylon. En la actualidad hay otro peligro no despreciable: los turistas. Desde primeras horas de la mañana las embarcaciones "de larga cola" repletas de visitantes empiezan a perturbar la calma de su habitat natural. Cada día acuden no menos de 10 embarcaciones lo que, según los biólogos, puede afectar a su capacidad de alimentación. A eso hay que añadir las posibles colisiones con las hélices y su escasa capacidad de reproducción. Cada hembra puede tener una cría cada dos años.
Sin embargo no todo está perdido. Tanto en Laos como en Camboya empieza a haber una fuerte sensibilidad ante este problema. Quizá las razones no sean muy ecológicas (si no hay delfines no hay turistas) pero al fin y al cabo, ¿qué importa si se hace algo?. En la frontera entre ambos países las cosas son muy complicadas. Si los laosianos prohiben la pesca, aprovechan los camboyanos para tender sus redes por lo que los laosianos se ven obligados a levantar la prohibición. Y si es al revés, pasa exactamente lo mismo. Ambos gobiernos todavía no se han puesto de acuerdo para prohibir la pesca a la vez. Con toda seguridad, ese mal entendimiento es la razón por la que allí se cree que tan solo quedan 10 parejas.
En Kratie la situación ha mejorado sensiblemente en los últimos años. En la zona donde habitan los delfines no se puede pescar con redes de nylon. A los turistas se les permite la visita pero deben desplazarse en embarcaciones locales a remos. Además hay una gran sensibilidad entre los habitantes de la zona para protegerlos. Sin embargo todavía no hay regulación respecto a los barcos de línea que cruzan la zona a toda velocidad. Por fortuna, hay sólo uno al día. Los barcos de carga son mucho menos peligrosos puesto que su velocidad es más lenta.

Un lugar idílico para ver a los delfines

El delfín del Mekong
Dada la situación de los cetáceos en la frontera entre Laos y Camboya recomendamos que los que quieran ver a los últimos delfines del Mekong se desplacen hasta la ciudad de Kratie, al norte de Phnom Penh. Se puede llegar allí en una barca rápida (unas 6 horas bastante pesadas) o tomar un autobús hasta Kampong Cham (100 Km). La carretera es nueva y está en perfecto estado. Se puede pernoctar en Kampong Cham y aprovechar para ver el magnífico templo de Wat Nokor. A la mañana siguiente, 4 horas de barca nos llevarán hasta Kratie. Por la tarde, podemos arreglar la visita a los delfines, dormir en la ciudad (hay un par de hoteles muy correctos y a buen precio) y volver al día siguiente previo paseo por el colorido mercado local.
Es interesante hacer la visita por la tarde. Los delfines pueden verse a unos 20 Km al norte de Kratie en un lugar donde el Mekong se ensancha extraordinariamente y forma multitud de pequeños islotes. Mientras nuestra barca a remos se desliza suavemente, el silencio es total. Solo se romperá cuando, a lo lejos, asome una figura alargada y grisacea que sale a respirar. No es habitual que los animales se acerquen a las barcas pero si se mantiene un silencio y quietud absolutos a veces lo hacen muy cerca de las embarcaciones. Pero es muy difícil tomarles fotografías por que se zambullen inmediatamente. Podemos pedir al remero que nos deje desembarcar en uno de los islotes que quizá no tenga mas de 6 metros de largo. Allí, perdidos en la inmensidad del Mekong y con una puesta de sol espectacular, seguro que nos sentiremos muy pequeños ante un paisaje totalmente idílico.
Hagamos todo lo posible para salvar a los delfines del Mekong por que, sino, toda esta magia se perderá para siempre.
 
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Belleza vietnamita
Por Federico Gil
La raza vietnamita produce unas mujeres bellísimas, junto con unos hombres bastante feos.
Ellas están muy preocupadas por su apariencia. Es justo decir que las mujeres vietnamitas son las más "coquetas" de Asia, junto con las filipinas. Prueba de esto es el enorme negocio que representan los innumerables salones de belleza que se reparten por el país, teniendo la mayor concentración en la ciudad de Hochiminh.
Operaciones de agrandar los ojos, afilar la nariz, aumentar los labios y agrandar los pechos se hacen con una frecuencia sorprendente. En muchos aspectos, los estándares de belleza son diferentes a los del sur de Europa en los que nos movemos: Color de la piel: Ha de ser lo más pálida posible en las mujeres. Con frecuencia usan guantes blancos, sombrero y máscara para evitar que les dé el sol. En los hombres esta bien ser moreno.
Orejas: El lóbulo ha de ser grande y carnoso, el pabellón ha de ser también grande y, a ser posible, separado del cuerpo. En definitiva, les gustan un poco orejonas. Este modelo es válido para hombres y para mujeres.
Boca: Labios carnosos y grandes. La boca del hombre ha de ser grande, la de la mujer pequeña. Es de especial interés tener uno de los colmillos montado sobre otro diente. Esto que en otras culturas sería considerado una deformidad a tratar en el dentista, en Vietnam es enormemente atractivo.

Bien protegida del sol

Bellezas vietnamitas
Las cejas: Para las mujeres deben ser finas y ligeras. Muchas se las depilan completamente y luego se pintan una raya en su lugar. En los hombres las cejas han de ser muy gordas y pobladas, pero nunca llegando a juntarse. El hombre con cejas juntas es muy celoso y trae la desgracia a la familia.
Nariz: La nariz ideal es estrecha de base y ligeramente alargada. El llamado modelo "Mikel Jackson" causa furor en los salones de Saigón.
Ojos: Los vietnamitas tienen los ojos más grandes que los chinos, japoneses o coreanos. Especialmente las mujeres han de tratar de aumentar el tamaña de los ojos, a través del maquillaje y, frecuentemente, de la cirugía.
Lunares: Tanto para los hombres como para las mujeres los lunares son muy apreciados. Los hombres con frecuencia dejaran crecer los pelos que salen en los lunares y no los cortaran nunca en la vida.
Uñas: Especialmente los hombres de procedencia china tienen una gran afición a dejarse crecer las uñas de los dedos meñiques.
 
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Este mes en TIVOLI'S BISTRO... Cursillo y clase de Cocina Thai
 
El Sábado 10 de Enero iniciamos el cursillo de cocina Thai, más profundo y práctico que nuestra clase mensual. El cursillo constará de 4 sesiones los sábados 10, 17, 24 y 31 de Enero de 3 horas de duración cada una. Los grupos serán muy reducidos con un mínimo de 5 y un máximo de 6 personas. Los participantes prapararán y cocinarán ellos mismos los platos. Para más información ver el apartado "noticias".
También el miércoles 28 de Enero haremos nuestra sesión mensual de clase-charla de cocina thai.
Para ambos cursos es necesaria reserva previa.

 
Inicio del cursillo: 10 de Enero

Clase-charla de cocina thai el Míercoles 28 de Enero

 
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Apuntes finales

Si quereis enviar vuestros comentarios, críticas, sugerencias, petición de información, etc. hacerlo, por favor, a la siguiente dirección de email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Todo lo que se expone en este boletín debe tomarse como una mera información que, si bien ha sido contrastada en la medida de lo posible, puede haber variado en el momento en que llega al lector. Por esa razón los autores declinan cualquier responsabilidad derivada de errores o interpretaciones de la información facilitada.
Este boletín es una gentileza del restaurante de cocina thailandesa TIVOLI'S BISTRO

 
 
RESTAURANTE TIVOLI'S BISTRO
La magia de la cocina de Thailandia
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