S U M A R I O
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Yangon, la ciudad verde
Angkor, la maravilla de Camboya
¿Dónde dormimos?
Insectos y otros animales comestibles
El SITC (Saló internacional de turisme de Catalunya)
La etiqueta para visitar los templos budistas
Este mes en TIVOLI'S BISTRO...
 
 
Yangon, la ciudad verde

Situada a orillas del fértil delta del río Yangon y a tan solo 30 km. del mar, la capital de Myanmar es, junto con Vientiane, una de las capitales más pintorescas de todo el Sudeste de Asia. Se la conoce también con el sobrenombre de "ciudad verde" debido a sus lagos, parques y a los miles de árboles plantados en sus avenidas diseñadas por los británicos durante el periodo de ocupación. Tiene un patrimonio de edificios coloniales impresionante que siguen tan cual los dejaron los ingleses pero, desgraciadamente, la falta de medios para su conservación ha propiciado una enorme degradación no exenta de encanto. Efectivamente, todas las fachadas de los edificios rezuman humedad, el cemento ha ennegrecido y muchas plantas viven sobre él. Pero estoy por afirmar que el aspecto de decadencia se ha convertido en un atractivo más de la ciudad. Sin embargo el encanto se termina cuando uno pasea por unas aceras muy deterioradas. Constantemente hay que vigilar donde se ponen los pies so pena de tener algun desagradable contratiempo.

Edificio de Yangon

Buda reclinado de Chauk Htat Gyi

Yangon se convirtió en capital de Myanmar en 1885 pero sus orígines datan de 1755 cuando el rey Alaungpaya conquistó la baja Myanmar e hizo construir una ciudad nueva. Yangon significa "el fin de los combates" por que el rey esperaba que después de la conquista de la baja Myanmar las guerras terminarían para él. En 1852 la ciudad sufrió importantes daños a causa de la segunda guerra anglo-birmana. Es en este momento cuando los británicos rehacen la ciudad y le confieren el aspecto actual.
Es bastante fácil orientarse en Yangon gracias a sus anchas y largas avenidas y al río Yangon que nos proporciona siempre un punto de referencia. Bien provista de transporte público, el turista preferirá los paseos a pie o tomará un taxi previo el regateo correspondiente. Los autobuses son bastante malos, sucios, siempre van atiborrados de gente, no tienen aire acondicionado y no hay mapas claros que indiquen las líneas y sus recorridos.
El desarrollo turístico que ha sufrido Myanmar en los últimos años no pasa desapercibido en Yangon. Efectivamente, no hace mucho tiempo uno tenía que conformarse con un hotelucho bastante deficiente para pasar la noche. Hoy, la ciudad cuenta con lujosos hoteles perfectamente comparables a los de cualquier ciudad europea. El único problema es el precio. Aquí nada de gangas como en Bangkok. Los hoteles buenos son, desgraciadamente, muy caros y la mayoría de viajeros han de contentarse con los de categoría standar, los únicos de precio razonable. Pero si uno desea pasar la noche de su vida sólo tiene que reservar la suite presidencial del hotel Strand. El capricho le costará la friolera de 900 dólares americanos por cada noche.

Una casa de té

Un autobús en hora punta

Como la mayoría de ciudades de Myanmar, Yangon está llena de pagodas. Las de Sule, Botataung y Kaba Aye merecen una visita aunque con toda seguridad el viajero querrá ver primero la Pagoda de Shwedagon, la Joya de Myanmar, y de la que ya hablamos en nuestro boletín número dos. Esta impresionante pagoda y sus alrededores necesitan, como mínimo, una visita de medio día. No muy lejos, la Pagoda de Chauk Htat Gyi contiene una estatua enorme de Buda Reclinado. No es una pagoda muy conocida pero la estatua vale la pena. El Museo Nacional, cerca del hotel Strand (el de la suite presidencial a 900 dólares) merece también una visita. Allí podremos admirar el trono del rey Thybaw en forma de leon y de 8 m. de altura, una colección de armas con piedras preciosas incrustadas expoliadas por los ingleses y después devuelta, fotografías antiguas del Palacio de Mandalay (hoy prácticamente destruido) o la cama de la primera mujer rey de Mingun.
Para terminar la visita de la ciudad nada mejor que un paseo por alguno de sus bellísimos parques o por el magnífico lago Inya. Para los amantes de las compras el barrio chino donde se encuentran multitud de tiendas o el gran mercado de Bogyoke cumplirán sobradamente sus expectativas. Los que quieran deambular tranquilamente por la ciudad pueden parar a tomar el té en cualquier tetería. Las hay a montones y son fácilmente identificables. Sentarse tranquilamente en una de ellas y dejar pasar el tiempo con un te en la mano en medio del bullicio de Yangon es, sencillamente, una gozada.
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Angkor, la maravilla de Camboya

Entre los siglos IX y XIII el imperio Khmer abarcaba un extenso territorio desde el Vietnam Meridional al Golfo de Bengala pasando por el sur de la provincia china de Yunnan. Sus reyes construyeron grandes palacios, edificios administrativos y casas pero utilizaron la madera, un material muy perecedero que se deteriora con rapidez en un clima húmedo. Sin embargo para los templos, la morada de los Dioses, se utilizó la piedra y gracias a ello muchos han perdurado hasta nuestros días. Los mas de 100 templos de Angkor son, sin ninguna duda, una de las joyas de la arquitectura de todos los tiempos y, según dicen algunos, deberían figurar entre las maravaillas del mundo comparables a las Pirámides de Egipto o al Partenón de Atenas.
Los templos de Angkor obedecían a concepciones de origen indio aunque su arquitectua fue adaptada a las condiciones locales. Las ciudades khmer se levantaban alrededor de un templo-montaña que representaba el monte Meru, la morada de los dioses en la cosmología hindú, que servía como reino terrestre sobre el que reinaba el rey y de centro simbólico del universo que contenía el reino. En el templo-montaña se practicaba el culto al dios-rey. A la muerte del soberano el templo se transformaba en su mausoleo.
El primero de los templos-montaña fué construído en el s. IX por Yasovarman I sobre la colina de Phnom Bakheng, la única de la región. El monte Meru fue enseguida representado por varios templos de forma piramidal: Phimean Akas (s. X), el Bapuon (s. XI) y el Bayon, construído por el gran Jayavarman VII que reinó de 1181 a 1201 quien, además, reconstruyó la capital khmer después de su destrucción por los Cham.
Pero los templos no fueron concebidos como estructuras aisladas. También se construyó un complejo sistema de lagos y canales para abastecer del agua necesaria a una agricultura intensiva y a una numerosa población. Los lagos simbolizaban el océano que envuelve al monte Meru.
En 1431 los thai, con el imperio Khmer ya muy debilitado debido a la mala política de Jayavarman VII, saquearon Angkor y los monjes budistas tomaron posesión de los templos que pronto se conviertieron en un lugar de peregrinación. Ignorados durante muchos años y a punto de ser literalmente engullidos por la selva, los templos de Angkor renacen para occidente en 1863 gracias al francés Henri Mouhot su verdadero redescubridor. A partir de este momento y durante muchos años se pone en marcha una monumental tarea de rescate que logra arrancar los templos de la vegetación e iniciar una descomunal tarea de restauración.

El Templo de Ta Prom

Angkor Wat
No hace mucho tiempo era peligroso pernoctar en Angkor. Los turistas llegaban con el vuelo de la mañana, hacían una visita relámpago y regresaban a Phnom Penh en el vuelo de la tarde. Total menos de 4 horas. Por suerte la situación ha cambiado completamente y Angkor se ha convertido en un lugar seguro con una más que aceptable infraestructura turística. La visita de Angkor requiere un mínimo de tres días aunque no es descabellado pensar en una semana. Los que dispongan de suficiente tiempo pueden intentar visitar los templos más alejados, los que todavía se encuentran escondidos en la selva. Son los menos visitados por lo turistas pero tienen un encanto especial. Hay que recordar que en la zona de Angkor quedan todavía muchas campos de minas. Si vamos a visitar esos templos, es conveniente no salirse de los caminos señalizados y hacernos acompañar siempre por un guía que conozca perfectamente el terreno. En las visitas de una semana podemos tomarnos un descanso cambiando las ruinas por un relajante e interesante paseo en barca por el cercano lago de Tonle Sap para disfrutar del paisaje y visitar las aldeas de pescadores.
Para llegar a Angkor lo más fácil es tomar un vuelo directo desde Bangkok pero también se puede llegar a Siem Reap (la ciudad más cercana y donde se encuentran todos los hoteles y el aeropuerto) con la barca de línea remontando el Mekong desde Phnom Penh (25 dólares y 5 horas) o bien desde la frontera terrestre thailandesa de Aranya Prathet. Para esta última opción hay que tomar un tren en Bangkok (solo tercera clase, asientos de madera y sin aire acondicionado) que en 5 horas llega a Aranya Prathet. Actualmente puede conseguirse el visado en la misma frontera y ya no es necesario llevarlo estampado en el pasaporte. Desde aquí hemos de conseguir un transporte hasta la ciudad de Poi Pet, ya en Camboya (unos 80 baths por tuc tuc), y seguir en un autobus de línea local. Necesitaremos medio día más para llegar a Siem Reap. La carretera es muy mala con un asfalto deteriorado y duerante casi 90 Km. de tierra. Hay que atravesar muchisimos puentes que están en bastante mal estado. Pese a que hay un plan para construir una nueva carretera, no creo que este terminada hasta dentro de algunos años. En época de lluvias el recorrido puede ser muy largo y tedioso. En la época seca, a causa de la tierra, con todo seguridad llegaremos rebozados.
En Siem Reap podemos encontrar muchas clase de alojamiento, desde hoteles lujosos como el Sofitel Angkhor a Guest House por menos de 10 dólares la habitación doble.
La visita a los templos más habituales puede hacerse con servicio de guía o por libre. En ambos casos hay que pagar una entrada que cuesta 40 dólares de uno a tres días y 60 para seis. Al pagar la entrada se nos facilitará el pase que nos será solicitado por la policía turística en cada templo que visitemos. Para el pase es imprescindible la presentación de una foto tamaño carnet. Aunque decidamos visitar los templos sin guía, nos será imprescindible un transporte puesto que la distancia entre los templos es de varios kilómetros. Podemos optar por alquilar una bicicleta, un taxi moto o un coche. Quizá la mejor opción sea la del taxi moto. Con toda seguridad nuestro conductor será un buen conocedor de la zona, hablará un mínimo inglés y nos hará de guía. La bicicleta no es una mala opción pero a pleno sol de mediodía o en época de lluvias no es muy recomendable.
Los guías de Angkor suelen ser, por lo general, bastante competentes especialmente los de edad avanzada ya que muy probablemente hayan participado durante años en el proceso de restauración. Actualmente pueden encontrarse guías de habla hispana aunque su español no siempre es tan bueno como sería de desear. Los guías pueden conseguirse a la entrada del complejo, en el mismo lugar donde se expiden los pases. El precio del guía varía en función de la lengua y la disponibilidad.

Detalle del Bayon

Detalle de relieves en Angkor Wat
Tradicionalmente se han establecido dos itinerarios para visitar el complejo: el pequeño de 17 Km. y el grande de 26 Km. Ambos pasan por lo templos más bonitos que, según nuestra opinión, son: el Bayon, el Ta Prom y Angkor Wat. Pero no menos interesantes son la ciudad fortificada de Angkor Thom, el Palacio Real de Jayavarman V, la Terraza del rey Leproso, la Terraza de los elefantes con más de 350 metros donde se celebraban las audiciencias reales, el Prasat Kravan, el Bantey Kdei, el Sras Srang, el Ta Keo, el Banteay Srei... Como podeis ver la lista es interminable. Si se me permite una sugerencia, yo empezaría por el Ta Prom. Es un templo que no ha sido restaurado y permite ver el estado en que fué encontrado Angkhor por Henri Mouot, su descubridor. Para el último día dejaría el Bayon por la mañana y Angkor Wat para la tarde. Para visitar cada uno de ellos es neceario medio día y la puesta de sol en Angkor Wat es sencillamente preciosa.
Recomiendo que se tenga mucho cuidado con algunas escaleras. Los peldaños siempre son desiguales y las hay, especialmente en Angkhor Wat, tremendamente peligrosas. Ha habido algunos accidentes con turistas pero por el momento las autoridades no se han decidido a mejorar los accesos. Siempre que sea posible utilizar las escaleras a las que se les ha añadido una ridícula barandilla de hierro (siempre suele haber una). No es mucho pero ayuda a superar la sensación de vértigo. En caso de verdadero apuro solicitar ayuda a cualquier guía.
En el boletín número 2 decíamos que Camboya está turísticamente eclipsada por Angkor. Nada se le puede comparar. Estamos seguros que después de ver los templos con vuestros propios ojos nos daréis la razón.

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¿Dónde dormimos?
En todas las guías turísticas encontraremos información sobre las diferentes clases de hoteles que nos podemos encontrar cuando viajamos. Estos establecimientos suelen estar clasificados, en función del precio y de los servicios que ofrecen, como de clase alta, de clase media y de clase baja (first, middle, standar). Pero es una clasificación, a nuestro entender, demasiado general y que deja fuera otras posibilidades que los turistas tenemos a nuestros alcance. Además, la oferta hotelera del Sudeste de Asia es demasiado dispar para encuadrarla en una clasificación tan somera. Asi, un hotel de clase baja en Thailandia puede equivaler perfectamente a un cuatro estrellas de Barcelona mientras que en Yangon equivaldría a menos de una y en Kratie (Camboya) ni siquiera tendría clasificación. Y, curiosamente, en los tres casos pagaríamos lo mismo. Pero imaginemos que nuestro presupuesto es extremadamente reducido y no nos llega para un hotel ni siquiera de tercera. ¿Dónde podemos dormir que no sea al raso?. Tenemos bastantes posibilidades pero, por supuesto, a ninguna la podemos considerar como el colmo de la comodidad.

Camastro de un monasterio

Cama de una Guesthouse
Una buena opción, especialmente en ambientes rurales, es acudir a un templo budista y pedir alojamiento. Conseguiremos un camastro en una sala comunal y poco más. Pero podremos utilizar los servicios y las duchas del monasterio y se nos ofrecerá un desayuno local por la mañana (sopa de arroz con carne). No tendremos que pagar nada aunque es de buena educación ofrecer algo a cambio que no debe ser, necesariamente, dinero. Quizá nos sobre algún artículo de aseo personal como jabón, champú, pasta dentífrica, etc. El inconveniente es que deberemos regirnos por los duros horarios de los monjes. Nos acostaremos muy temprano y, probablemente, a las 5 de la mañana nos despertarán sus rezos.
Si nos encontramos en una gran ciudad la cosa se complica. También podemos recurrir a los monasterios pero el ambiente no será tan bucólico como en el campo. Los aeropuertos son una buena opción pero si no hay tráfico aéreo por la noche es muy probable que los cierren o simplemente nos impidan el acceso. Si el aeropuerto tiene un movimiento infernal de aeronaves y pasajeros como el de Bangkok, no habrá quien pegue ojo. Las estaciones de tren no cierran nunca. Hay mucho espacio en los andenes para tender una sábana y acurrucarse. No seremos los únicos. Muchos viajeros locales, carentes de medios para pagarse otro alojamiento, lo hacen. Quizá tengamos suerte y hagamos algunos amigos. Además, también aquí podremos utilizar los servicios y las duchas previo pago de una pequeña cantidad y dispondremos del restaurante de la estación o de los vendedores ambulantes para comprar comida. El inconveniente es que son muy sucias y deberemos vigilar constantemente nuestras pertenencias.
También podemos optar por alguno de los hoteles que, con toda seguridad, encontraremos en los alrededores de las estaciones. Suelen ser muy baratos y con servicios muy básicos: una habitación no muy limpia, poco iluminada y con escasa ventilación, lavabos y duchas comunitarios y poca cosa mas. El problema es que suelen estar situados en lugares muy ruidosos, no son muy seguros y, en algunos casos, también ofrecen habitaciones por horas a las prostitutas y sus clientes. El ajetreo nocturno y la vigilancia de nuestras pertenencias a buen seguro no facilitará el que pasemos una buena noche.
Lo mejor que nos puede pasar es, sin duda, que nos inviten a pasar la noche en una casa particular. No es frecuente por que las gentes del sudeste de Asia, en general, son muy reservadas en este aspecto, pero puede ocurrir. Si es así deberemos comportarnos como lo hacen los habitantes de la casa. Con toda seguridad se nos ofrecerá algo para comer y se nos asignará un lugar para dormir. Si la casa es muy pequeña no nos debe extrañar que todo el mundo duerma en la misma habitación. Si es algo más grande dispondremos de un espacio privado. A la hora de comer lo haremos junto con nuestros amigos pero las personas mayores no lo harán con nosotros. También deberemos ceñirnos a sus horarios, es decir, acostarse pronto y levantarse muy temprano. No es necesario que demos nada a cambio del alojamiento pero es de buena educación comprar algo para contribuir a la cena o llevar algunas bonitas flores. La gente de la casa se desvivirá por nosotros y por nuestra comodidad muchas veces sacrificando la suya propia. En esta situación nos daremos cuenta que la amabilidad de las gentes del Sudeste de Asia es, sin ninguna duda, insuperable.
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Insectos y otros animales comestibles
Si uno toma un autobús o coche en el norte de Thailandia para ir de Chiangmai a Lampang, a mitad de camino aparecerá un gran mercado. Aparentemente no se diferencia en nada de cualquier otro mercado pero basta darnos una vuelta por él para comprobar que no es como los demás. Su nombre, traducido, suena algo asi como "mercado de los frutos del bosque" y vaya si es sugerente. Nos sorprenderá ver que en sus puestos de venta no sólo encontraremos los productos habituales de cualquier mercado sino también montañas de saltamontes, gusanos y escarabajos fritos. .

Extranjero dubitatibo ante un plato de gusanos fritos
Efectivamente, algunas minorías étnicas que habitan el norte de Thailandia y sur de Myanmar tienen a estos bichos como parte de su dieta. Eso no ocurre sólo en Thailandia. En Laos iguanas y tortugas son ingredientes principales de muchos platos y si uno viaja en época seca, podrá degustar una sopa de hormigas incluso en un buen restaurante de Vientiane. Y no digamos ya de Vietnam: serpiente, murciélago, tortuga, rata y perro forman parte de la dieta de muchas personas.
Es bastante curioso comprobar como estas exquisiteces no suelen estar a la vista del turista. Probablemente eso sea debido a la repugnancia que el occidental muestra ante estos platos. Por ejemplo, para comer perro en Vietnam hay que encargar a un vietnamita que lo compre por nosotros por que raramente los comerciantes accederán a venderlo a un occidental.
En agosto de 2002 un cocinero de un restaurante de Saigon murió a causa de la picadura mortal de una serpiente que estaba preparando para un cliente. Mientras el cocinero moría dentro de la ambulancia que lo trasladaba al hospital, el cliente estaba degustando tan ricamente la serpiente que el segundo cocinero acabó de preparar. El buen servicio es lo primero.
Curiosidades macabras aparte está probado que los insectos tienen muchas propiedades nutritivas y hay algunos expertos en alimentación que opinan que será la comida del futuro. Para los que quieran irse preparando explicaremos que platos se pueden comer, donde y que sabor tienen.
La sopa de hormigas de Laos es un caldo muy gustoso con verduras. El caldo se cuela (supongo que en un fino colador chino...) pero cuando se sirve en el plato siempre hay algunas flotando sobre el líquido. No se si se trata de decoración o simplemente han escapado al colador. Es francamente deliciosa.
El sabor del perro vietnamita es parecido al de un guiso de cabrito. Realmente, si no supieramos que se trata de perro nos lo comeríamos sin problemas puesto que se trata de una carne tierna y sabrosa que suele ir acompañada con unos trozos de tocino y butifarra negra. Por cierto, no todos los perros sirven para la mesa. Hay una raza que se cría específicamente para el consumo. El resto siguen siendo animales de compañía. En el norte de Thailandia el perro se prepara en forma de una nutritiva y sabrosa sopa.
Los escarabajos acompañan al arroz blanco. Sólo se como el abdomen desechando las patas que son muy duras. Tienen un sabor bastante insípido. Podemos prescindir de este plato. En cambio, los saltamontes que se venden en un cucurucho los podemos ir comiendo tal cual patatas fritas. Son muy crujientes y de suave sabor. No están mal pero dejan cierto regusto a aceite. Pero el plato estrella son los gusanos fritos. Su sabor es parecido al de los ganchitos con queso. Una vez vencida la repugnancia son un aperitivo sensacional.
Aunque, como ya hemos dicho, no es fácil para el occidental conseguir este tipo de comida hay una excepción. En el mercado nocturno de Chiangrai (norte de Thailandia) hay puestos de comida que preparan, en una bandejita de porexpan, una especie de "menú degustación" en el que entran gusanos, saltamontes y escarabajos siempre, naturalmente, bien acompañados con arroz blanco. Tienen bastante éxito y no son pocos los occidentales que se atreven a probar. Al fin y al cabo, entre chupar el abdomen de un escarabajo o la cabeza de una gamba, ¿dónde está la diferencia?.
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El S.I.T.C (Saló Internacional de Turisme de Catalunya)

Como cada año, a principios del próximo mes de abril, del 3 al 6 se celebrará en el recinto de la Fira de Montjuich el S.I.T.C (Saló Internacional de Turisme de Catalunya). A diferencia de Fitur (el salón de Turismo de Madrid que se celebra a finales de enero), el S.I.T.C está enfocado para el público en general y no solamente para profesionales. La época en que se celebra es inmejorable. Todas las agencias participantes disponen ya de su programación de viajes para el próximo verano.
El S.I.T.C es un gran escaparate donde podremos encontrar nuestras próximas vacaciones. En la pasada edición, el salón fue visitado por mas de 196.000 personas y tuvo más de 1200 expositores provenientes de 50 países.
La mayoría de agencias llamadas "de aventura" de Barcelona y Catalunya tienen stand propio en el certamen. Además de consultar los nuevos catálogos, tenemos una oportunidad única para preguntar todas las dudas que tengamos sobre nuestro futuro viaje, dejar nuestra dirección postal o email para que se nos vaya informando periódicamente e incluso hacer una pre-reserva de un determinado circuito.
Además de las agencias, los stands de los diferentes países nos facilitarán información general de lugares, eventos, fiestas, folclore, gastronomía, formalidades aduaneras, vacunación, etc.
Los que no tengan problemas con sus horarios de trabajo pueden visitar el salón jueves o viernes, los días de menor afluencia de visitantes. En cambio, sábado y domingo los stands suelen estar abarrotados y es bastante complicado conseguir la información que precisamos.
El restaurante Tivoli's Bistro tendrá tambien su rinconcito en el salón. En nuestro restaurante dispondremos de invitaciones para el certamen a vuestra disposición. Nos vemos allí.
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La etiqueta para visitar los templos budistas
 

Extranjero vestido correctamente para la visita de un templo en Mandalay (Myanmar)
Cuando visitamos una iglesia románica, aunque no seamos creyentes, instintivamente hablamos bajito incluso cuando el templo está totalmente vacio. Supongo que se trata de una cuestión cultural. Siempre lo hemos hecho así y nos parece lo más normal del mundo. Si, además, conincidiendo con nuestra visita hay alguna celebración no se nos ocurrirá pasear en medio de los asistentes para admirar mejor la boveda de cañón o mezclarnos sin pedir permiso entre los familiares de una boda. Tampoco se nos pasará por la cabeza visitar una iglesea en traje de baño. Pues bien, aunque los templos budistas estan muy lejos de nuestra cultura y de nuestra religión, no está de más tener un mínimo conocimiento de la etiqueta correcta para visitarlos. En el Sudeste de Asia hace siempre mucho calor y procuramos vestirnos con poca rópa y cómoda. Pero el sufrimiento del calor no nos autoriza a saltarnos todas las normas ni a ser irrespetuosos. Ciertamente el budismo es extremadamente permisivo y aunque vistamos de manera poco correcta es muy poco habitual, exceptuando los grandes templos, que se nos llame la atención o se nos prohiba la entrada.
Pero no nos quepa ninguna duda que las gentes del lugar apreciarán muchísimo nuestro esfuerzo por mantenernos dentro de los límites de lo correcto.
Como norma general, para una simple visita los hombres deberían llevar siempre pantalones largos y camisa que puede ser de manga corta. Las mujeres pantalones largos o falda por debajo de las rodillas, los hombros cubiertos y escotes discretísimos. Los zapatos son irrelevantes puesto que habrá que dejarlos siempre a la entrada. Si se nos invita a una ceremonia los hombres deberían llevar camisa de manga larga o corta y, en función de la importancia de la misma, probablemente corbata y americana. Las mujeres deben cubrir sus brazos y los vestidos deberán ser más elegantes. Para los piés calcetines o medias y los zapatos tanto para hombre como para mujer serán también apropiados a la ocasión aunque haya que dejarlos a la entrada. Si estamos invitados a un funeral los hombres deben llevar camisa blanca de manga larga o corta y pantalones, calcetines y zapatos negros. Las mujeres un vestido o pantalones pero siempre de color negro. No es necesario llevar medias. No hay ninguna norma para la cabeza, se puede llevar cubierta o descubierta.
Hay dos casos muy especiales: el templo del Wat Pra Kheo en Bangkok y la pagoda de Shwedagon en Myanmar. En el primero no se permite la entrada al recinto con zapatos que no cubran bien los pies. Habrá que quitarlos para visitar al Buda de Esmeralda. Para el resto de la indumentaria sirve lo que hemos indicado más arriba. Por lo que se refiere al la pagoda de Shwedagon, hay que ir correctamente vestido, hombres con pantalones largos o longi y mujeres con hombros cubiertos, sin escote y falda por debajo de las rodillas.
En Thailandia, Laos y Camboya habrá que dejar los zapatos a la entrada de los templos. Los calcetines están permitidos. En Myanmar habrá que dejar zapatos y calcetines. Los piés siempre deben estar descubiertos aunque esté lloviendo a mares y el suelo hecho un asco. En Vietnam hay que descalzarse en algunos templos pero no es la norma habitual. En todos los casos no hay que pisar el umbral de la puerta de entrada.
Una vez en el interior nuestros piés nunca apuntaran a la imágen de Buda. Deberemos sentarnos siempre con los piés hacia atras pero como mantener esta postura es muy incómodo para los occidentales se nos permite estar sentados con las piernas cruzadas. Si un monje se dirije a nosotros no debemos hacer nada especial. No debe extrañarnos si el se sienta de manera que quede por encima de nuestra mirada. Las mujeres pueden hablar con ellos pero no les esta permitido tocarlos. Si han de dar o recibir algo de un monje lo dejaran en el suelo o encima de algun mueble. No es muy habitual pero en algunos templos hay espacios donde las mujeres no pueden entrar.
Las fotografías no presentan, por lo general, ningún problema, incluyendo los funerales. Pero hay algunas excepciones. Se pueden hacer fotos en el recinto del Wat Pra Kheo de Bangkok pero no al Buda de Esmeralda. En otros templos (muy pocos) en los que haya restricciones al respecto suele haber siempre un cartel indicativo en inglés bien visible. Por supuesto, si queremos fotografiar a algún monje es correcto pedir permiso. En algunos casos, las cámaras fotográficas o de video están sujetas a un suplemento en el precio de la entrada.
Por último, no necesariamente la incorrección de nuestro atuendo nos impedirá la visita. Es muy normal que a la entrada de los templos más estrictos con la vestimenta podamos alquilar alguna prenda lo que nos permitirá la visita sin problemas.
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Este mes en TIVOLI'S BISTRO... Cena Vietnamita y Clase de Cocina Thai
 
El próximo jueves 13 de Marzo ofreceremos una cena vietnamita y una charla sobre la cocina y la cultura de este fascinante país del Sudeste de Asia. Es una ocasión magnífica para los que quieran viajar a Vietnam en un futuro muy próximo. La charla correrá a cargo de Federico Gil, director de Hasia, Land Of Dragons, una de las agencias vietnamítas más importantes del país que recibe y organiza viajes para muchas agencias españolas.
El proximo miércoles 26 de Marzo haremos la habitual sesión mensual de clase de cocina thai.
Las sesiones consisten en una breve introducción a la cocina de Thailandia, presentación de los platos que se van a cocinar, presentación de los ingredientes, demostración paso a paso de los procesos y una cena para degustar los platos cocinados. Es necesario reserva previa.
Jueves 13 de Marzo Cena Vietnamita
Miércoles 26 de Marzo Clase de cocina Thai
 
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Apuntes finales

Si quereis enviar vuestros comentarios, críticas, sugerencias, petición de información, etc. hacerlo, por favor, a la siguiente dirección de email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Todo lo que se expone en este boletín debe tomarse como una mera información que, si bien ha sido contrastada en la medida de lo posible, puede haber variado en el momento en que llega al lector. Por esa razón los autores declinan cualquier responsabilidad derivada de errores o interpretaciones de la información facilitada.
Este boletín es una gentileza del restaurante de cocina thailandesa TIVOLI'S BISTRO.

 
 
RESTAURANTE TIVOLI'S BISTRO
La magia de la cocina de Thailandia
C/Magalhaes 35 - 08004 Barcelona
Telefono: 93 441 40 17
Email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Página Web: www.tivolisbistro.com