S U M A R I O
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Mandalay, la capital cultural de Myanmar
Koh Samui, el paraiso
Dinero y cambio. ¡Que lio!
Restaurante Namphou, el "charme" de Vientiane
Sihanoukville, la playa de Camboya
¿Qué pasa si pierdo el pasaporte?
Este mes en TIVOLI'S BISTRO...
 
 
Mandalay, la capital cultural de Myanmar

Mandalay, la última capital de Myanmar antes de la llegada de los ingleses, ha sido desde siempre conocida como la cuna de la cultura birmana. Aquí es donde Myanmar se nos presentará en su estado más puro y natural. Sus monasterios-escuela budistas figuran entre las más importantes de todo el sudeste de Asia. Muchos monjes de Mandalay viven actualmente en otros países de la zona donde se dedican a la enseñanza del budismo y la meditación. Son personas muy respetadas que gozan de un gran prestigio.
Su situación en el centro del país es inmejorable ya que permite un fácil acceso a los cercanos e interesantísimos lugares como Amarapura, Ava, Sagaing, Mingun y Moniwa. Mandalay es una parada obligatoria en cualquier circuíto por Myanmar
La ciudad es relativamente joven y su historia efímera. Fue fundada por el rey Mindon en 1857 cuando trasladó su capital desde Amarapura. El nuevo palacio fue construido en madera a partir de los restos del de la antigua capital. A Mindon le sucedio Thibaw y, en 1885, los ingleses tomaron la ciudad y obligaron al rey al exilio. Su nombre se debe a la Colina de Mandalay de 236 m. de altura que domina toda la llanura. En la actualidad es la segunda ciudad de Myanmar.
Una buena manera de empezar la visita es ascendiendo hasta la colina, coronada por un templo. Desde lo alto se disfruta de unas magníficas vistas de toda la urbe y su área. La ascensión la realizaremos cómodamente en coche y, el tramo final, en un moderno ascensor. Cuando contemplemos el bonito panorama, la construcción que más llamará nuestra atención serán las murallas del Palacio. Desgraciadamente todo se quemó el 20 de Marzo de 1945 en medio de un violento combate entre las tropas indo-inglesas y las japonesas, pero las murallas dos dan una idea de las enormes dimensiones del recinto, un cuadrado de 2 Km. de lado cercado por unos muros de 8 metros de alto y 3,5 de espesor en su base. No se trataba sólo de un palacio real sino de una auténtica ciudad fortificada. Es una auténtica pena que el fuego nos la haya arrebatado para siempre.
Pero por fortuna, si nos será posible visitar los innumerables y extraordinarios monasterios. Hay que destacar la pagoda de Kyauktawgyi con la magnífica estatua de mármol representando a Buda sentado tallada en una sola pieza. 10.000 hombres trabajando durante 13 días fueron necesarios para transportar la imágen desde el canal, a donde había llegado procedente de las minas de Sagyin, hasta su emplazamiento. Podemos continuar con la pagoda de Kuthodaw, llamada también "el libro más grande del mundo" debido a que el estupa central esta rodeado de 729 estelas de mármol reproduciendo íntegramente el Tripitaka, el libro sagrado que reune todas las enseñanzas de Buda. El monasterio de Shwenandaw Kyaung es un magnífico ejemplo de arquitectura monástica tradicional en madera y, además, evoca la forma del palacio real. Pero, sin duda, la visita que más nos impresionará sera la que realicemos al monasterio de Mahagandaryon, en Amarapura, llamado también la "Universidad Budista". Aquí viven más de 1000 monjes que estudian los textos sagrados. Muy temprano por la mañana puede asistirse a la ceremonia en la que se les ofrece la comida.

Desde la colina de Mandalay

Monjes en el monasterio de Mahagandaryon

Para pernoctar no nos será difícil encontrar alojamiento. La ciudad está llena de hoteles de diferentes categorías y precios. Tampoco tendremos problemas para comer. Hay muchos restaurantes tanto locales como foráneos y, por supuesto, innumerables casas de te. Los restaurantes chinos tienen una fama bien merecida pero quizá nos resulte más interesante un local en el que podamos degustar auténtica comida Shan.
Los amantes de las compras no deben olvidar que Mandalay es un centro de artesanía muy importante destacando sus magníficas marionetas de las que no podemos perdernos algún espectáculo.
Para movernos por la ciudad lo mejor es tomar un taxi o ritchaw. Son muy baratos. Por supuesto, todavía son más económicos los autobuses públicos pero no es nada fácil aclararse con los recorridos. Pero si disponemos de tiempo y no nos importa perdernos, probar con alguno es una experiencia interesante siempre que no cometamos el error de tomarlo en hora punta.
Después de Mandalay nuestra ruta continuará, casi con toda probabilidad, hacia Bagan. Nada mejor que tomar el ferry para descender el rio Ayeyarwady. El lento discurrir del ingenio nos permitirá descubrir los pueblecitos de las orillas. Dejaremos atrás una de las ciudades más interesantes de Myanmar pero nos espera otra maravilla: un auténtico mar de pagodas (ver boletín numero 4).
 
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Koh Samui, el paraiso

Con unos 70 Km. de perímetro y 274 Km2 de superficie, Koh Samui es la tercera isla más grande de Thailandia después de Koh Phuket y Koh Chang. Hasta los años 70, era considerada la mayor plantación de cocos del mundo. Hoy en día el turismo es su principal fuente de ingresos pero, contra lo que pudiera pensarse, la isla se mantiene en unos niveles razonables de habitabilidad. Una ley thailandesa de prevención del medio prohibe las edificaciones que sobrepasen el nivel de las palmeras. Resultado: al llegar a Koh Samui el viajero solo vera playas de arena blanca, cocoteros por doquier y montañas de altura media tupidas de vegetación. En definitiva, la imagen que todos tenemos de un paraíso tropical.
La principal carretera de la isla es circular y va recorriendo todas y cada una de sus playas. Las más bulliciosas son las de Chaweng y Lamai. Mas tranquila es la de Bophut aunque si lo que uno busca es el relax total, nada major que la bahía de Mae Nam.
La vida que uno debe hacer en Koh Samui es muy simple. Se trata de escoger unos bungalows que tengan una buena relacion entre el precio y nuestras expectativas. Los hay de todos los tipos y categorías, siempre bien escondidos entre las palmeras y a muy pocos metros del agua. Todos los bungalows disponen de servicios de hotel, incluyendo el imprescindible restaurante. Una vez escogido el alojamiento basta con sacar la toalla y tenderla en la arena, preferiblemente bajo un cocotero so pena de asarse con un sol tropical que no conoce la piedad. Sólo hay que levantarse para bañarse. Muchas veces ni siquiera es necesario hacerlo para comer o beber ya que constantemente pasan vendedores ambulantes con productos que saciaran nuestras primarias necesidades. Por la noche, cuando el calor es mas soportable, podemos optar por un baño nocturno, un relajante paseo por la arena o devorar una apasionante novela en la terraza de nuestro bungalow.
Claro que tanta tranquilidad puede que nos agobie. No hay problema. Probablemente en los mismos bungalows podremos alquilar un coche o una moto para dar una vuelta por la isla. Es muy importante cerciorarse de que estamos alquilando un vehículo con un buen seguro que nos evite desagradables sorpresas si tenemos algún contratiempo. Un día es suficiente para descubrir otras playas, visitar las cascadas del interior de la isla o acercarse hasta la capital, Nathon, lugar de obligado paso si vamos a tomar el ferry de regreso y donde se encuentra la oficina de correos, el banco principal, el mercado y un montón de restaurantes y tiendas para turistas. Los más aventureros pueden optar por apuntarse a una excursión que nos lleve por los valles interiores de la isla hasta lo alto de las montañas donde el panorama es francamente espectacular, especialmente a la puesta del sol. También podemos llegar con nuestro propio vehículo si hemos alquilado un 4x4 pero las carreteras de acceso son infernales y los mapas bastante confusos.

El Big Buda de Samui

Una playa casi desierta en la bahía de Mae Nam
Si queremos visitar los alrededores tenemos también varias posibilidades. Podemos acercarnos hasta la vecina isla de Koh Pa Ngan, más pequeña que Koh Samui o al Parque Nacional Marino de Ang Thong, formado por 40 islas deshabitadas con una belleza salvaje impresionante. El parque tiene una extensión de 102 Km2. Se trata de una cadena montañosa sumergida bajo las aguas cuyas cimas emergen formando los islotes. El lugar fue una reserva de la armada Thailandesa por lo que el acceso a la zona estuvo prohibido durante mucho tiempo lo que ayudo a su conservación y protección. En la actualidad todavía pueden verse leopardos, ardillas, macacos de cola larga y nutrias marinas. Las excursiones para visitar el conjunto parten de Koh Samui a primera hora de la mañana y regresan antes de anochecer. Los grupos siempre van acompañados por un guía y los barcos hacen constantes paradas en las playas más bonitas.
Algo más lejos, a 40 Km de Koh Pa Ngan, la pequeña isla de Koh Tao (isla de la Tortuga) es la más pequeña de todo el archipiélago de Samui. El mayor atractivo son sus aguas transparentes con una visibilidad extraordinaria que convierten a la zona en un paraiso para los buceadores. La mejor época para el buceo es en Mayo donde la visibilidad puede llegar hasta los 40 m. La isla dispone de varios bungalows y de buena comunicación con Koh Samui por lo que podemos plantearnos pasar allí alguna noche.
Después de un cansado viaje por Thailandia, nada mejor que pasar los últimos días de nuestras vacaciones en Koh Samui. El problema será la vuelta a casa. Si alguien no nos arrastra hasta nuestro avión corremos el peligro de quedarnos para siempre.
 
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Dinero y cambio. ¡Que lio!
 
Antes de la introducción del Euro, viajar a Laos implicaba enfrentarse con un curioso, inesperado y no precisamente pequeño problema: los cambios de moneda. Era (y es) bastante frecuente que en los viajes a Laos se hiciera alguna noche de conexión en Bangkok o finalizara el circuíto atravesando la frontera con Thailandia por el norte (en Houeixay) o por el sur (en Pakse) por lo que irremediablemente se necesitaba, en un momento u otro, manejar moneda thailandesa. Por supuesto antes del inicio del viaje teníamos que proveernos de dolares americanos puesto que la peseta no se podía cambiar en ningún país del Sudeste de Asia. Al llegar a Thailandia había que cambiar los dólares a la moneda local, el bath. En Laos había que cambiar a la moneda local, el kip. Pero... ¡sorpresa!. Resulta que en casi todas partes (y en especial en la extensísima zona fronteriza con Thailandia) era posible pagar en dólares americanos, en baths thailandeses y en kips. Claro que, si una pagaba en dólares el cambio podía ser devuelto en dólares, kips o baths o en una mezcla de las tres monedas dependiendo de la disponibilidad de efectivo del vendedor. A la vez, dependiendo de la disponibilidad de nuestro propio efectivo era posible pagar nuestras cuentas parte en dolares, parte en baths o parte en kips. Conclusión, nuestros bolsillos siempre estaban llenos de dolares, kips, baths y, por supuesto, las pesetas que reservábamos para el taxi el día de nuestra vuelta a casa.
En aquellos años, 170 pesetas equivalían, aproximadamente, a un dolar y éste equivalía a 7890 kips o 34 baths. Si salíamos a cenar varios amigos y al aparecer "la dolorosa" nos dábamos cuenta de que no teníamos suficiente moneda local, entre todos nos arreglábamos para pagar con lo que cada uno tenía a mano. No era raro reunir. por ejemplo, 17300 kips, 200 baths y 15 dólares. ¿Alguien puede decirme cuanto nos había costado la cena expresado en pesetas?. Por supuesto que con una calculadora y paciencia podemos llegar a la solución pero siempre me opuse a convertir una relajante cena de vacaciones en el maravilloso restaurante Nam Phou de Vientiane en un examen de matemáticas de sexto de EGB. Si he de ser sincero, sabía lo que costaba una cena por que otros se molestaban en hacer los cálculos. Yo, jamás los hice.
Otro problema añadido es que los billetes de las monedas locales eran de poco monto. Así, en 1991, en Laos el billete más grande era de 100 kips. La primera vez que estuve allí se me ocurrió cambiar 100 dólares y pronto descubrí que los fajos de billetes locales que me correspondían por el cambio no cabían en mis bolsillos. Tuve que meter parte de ellos en la maleta.
Esta problemática era, con algunos matices, bastante similar en Vietnam, Camboya y Myanmar. Si se hacía un combinado de tres o más países había que llevar un monedero descomunal y haber hecho un cursillo de contabilidad acelerada.
En los tiempos actuales en los que nos vanagloriamos de pertenecer a los países que tienen una moneda única europea, resulta que la situación es mas o menos... ¡la misma!. Sólo ha cambiado que los billetes de moneda local son de mayor cuantía pero por lo demás, estamos igual.
A continuación vamos a exponer todo lo referente a cambios y moneda en cada uno de los países del sudeste de Asia. Por supuesto, al igual como decíamos al hablar de los visados, esta información es orientativa. Aunque las monedas tienen hoy más estabilidad que hace unos años no se descartan variaciones en cortos espacios de tiempo. Antes de iniciar un viaje es conveniente informarse.

2000 kip, moneda de Laos

100 kyat, moneda de Myanmar
Thailandia
Es el país que plantea menos problemas. El cambio puede hacerse en cualquier banco, casa de cambio u hotel. El peor es el que ofrecen los hoteles. Algunas casas de cambio están abiertas desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche incluido festivos, especialmente las situadas en zonas de mercados frecuentados por los turistas. No hay mercado negro. La moneda local es el Bath. Hay billetes y monedas. Es mucho mejor pagar siempre con moneda local. 1 Euro equivale a unos 48 Baths. El Euro se acepta sin problemas tanto en papel moneda como en cheques de viaje aunque se cobra una pequeña comisión para cambiar éstos últimos. Las tarjetas de crédito son de uso común. Hay muchos cajeros automáticos de los que es posible obtener bats con nuestra tarjeta Visa a cualquier hora del día. Sin embargo, cuando nos llegue el extracto de nuestro banco veremos que la comisión es elevada. La moneda local sobrante puede ser recambiada a Euros sin ningún problema en cualquier banco.

Laos
País en el que se siguen manejando tres monedas: dólar americano, bath thailandés y la moneda local, el kip. El cambio puede hacerse en cualquier banco, casa de cambio, tiendas de joyas (incluso en los mercados) u hotel. No hay grandes diferencias entre ellas. No hay mercado negro. La moneda local es el kip. Sólo hay papel moneda. 1 dólar equivale a 10000 kips. El Euro es una moneda todavía de difícil aceptación. Tan solo puede cambiarse en los bancos y la comisión de cambio es elevada. Es mejor llevar dólares. Dado que puede pagarse en la moneda americana es conveniente viajar con billetes pequeños. Si pagamos en dólares o baths es muy común que el cambio se nos devuelva en kips. Si nos dan el cambio en dólares hay que vigilar que no sean falsos. Algunos servicios para turistas como los billetes de la compañía aérea local Lao Aviation sólo pueden pagarse con la moneda Americana. Atención: los billetes de 100 kips han sido retirados de la circulación desde Enero de 2003. El deporte nacional es endosarle estos billetes como cambio a los turistas. Cuando intente utilizarlos descubrirá que no le sirven mas que como souvenir. Los cheques de viajero sólo pueden cambiarse en algunos bancos y la comisión es muy elevada. Las tarjetas de crédito son de uso muy poco frecuente. Están restringidas a los grandes hoteles y restaurantes turísticos de las grandes ciudades. La moneda local sobrante es casi imposible de cambiar. Pero no hay que preocuparse. A la vuelta a casa, todos nuestros amigos estarán encantados de recibir como regalo un billete de banco laosiano.

Vietnam
País en el que se manejan dos monedas: dólar americano y la moneda local, el dong. El cambio puede hacerse en cualquier banco, casa de cambio u hotel. Prácticamente no hay diferencias entre ambas. El mercado negro es muy poco ventajoso y corremos el riesgo de ser engañados. La moneda local es el dong. Sólo hay papel moneda. 1 dólar equivale a 15200 dongs. El Euro es una moneda todavía de difícil aceptación. Tan solo puede cambiarse en algunos bancos y la comisión de cambio es elevada. Es mejor llevar dólares. Dado que puede pagarse en la moneda americana es conveniente viajar con billetes pequeños. Si pagamos en dólares es común que el cambio se nos devuelva en dong. Algunos servicios para turistas como los billetes de la compañía aérea local Vietnam Airlines, billetes de tren, algunos hoteles, etc. sólo pueden pagarse en dólares. El uso de las tarjetas de crédito se va extendiendo, especialmente la Visa, que se acepta para el pago en hoteles, compra de billetes de avión y tren, en algunas tiendas y en algunos buenos restaurantes de las grandes ciudades. Se puede obtener dinero con Visa en algunos bancos de Hochiminh y Hanoi previo pago de una comisión del 4%.

Myanmar

País en el que se manejan tres monedas: dólar americano, FCO y la moneda local, el kyat (pronunciar chat). El cambio puede hacerse en cualquier banco u hotel aunque es una práctica habitual que lo haga el personal de la agencia receptora organizadora de nuestro circuito. Prácticamente no hay diferencias entre ambas. Hay mercado negro aparentemente ventajoso pero el engaño al turista está a la orden del día. La moneda local es el kyat. Sólo hay papel moneda. El cambio es tremendamente fluctuante por lo que es imposible dar una equivalencia que tenga validez para un largo periodo de tiempo.
El Euro es una moneda prácticamente imposible de cambiar. Es mejor llevar dólares. Dado que puede pagarse en la moneda americana es conveniente viajar con billetes pequeños. Si pagamos en dólares es común que el cambio se nos devuelva en kyats. Si el cambio se nos devuelve en dólares hay que vigilar que no sean falsos. Algunos servicios para turistas como los billetes de las compañías aéreas locales, billetes de tren, algunos hoteles, etc. sólo pueden pagarse en dólares. El uso de las tarjetas de crédito está enormemente restringido.
Es importante saber que todo viajero que llegue a Myanmar sin tener ningún servicio organizado con alguna agencia local estará obligado a cambiar 300 dólares en FCO, la moneda turística de Myanmar (1 USD = 1 FCO). Con FCO pueden pagarse servicios turísticos. Los viajeros que llevan contratados algún servicio con agencias de viaje locales están exentos de la obligatoriedad de este cambio.

20 bath, moneda de Thailandia

5000 dong, moneda de Vietnam
Camboya
País en el que se manejan dos monedas: dólar americano y la moneda local, el riel. El cambio puede hacerse en cualquier banco, casa de cambio u hotel. Prácticamente no hay diferencias entre ambas. No hay mercado negro. La moneda local es el riel. Sólo hay papel moneda. 1 dólar equivale a 3800 riels. Es muy habitual que nos sea difícil cambiar un billete de 50 dólares. Casi todo es posible pagarlo con la moneda americana, desde las moto-taxis hasta los lujosos hoteles. Sería perfectamente posible hacer un viaje a Camboya sin tener necesidad de cambiar a la moneda local. El Euro es una moneda todavía de difícil aceptación. Tan solo puede cambiarse en algunos bancos y la comisión de cambio es elevada. Es mejor llevar dólares. Dado que casi todo puede pagarse con la moneda americana es conveniente viajar con billetes pequeños, incluso de 1 dolar. Si pagamos en dólares es común que el cambio se nos devuelva también en dólares. Hay que vigilar que no sean falsos. La mayoría de servicios para turistas como los billetes de las compañías aereas locales, barcas rápidas de línea que surcan el Mekong, autobuses, hoteles, guest house, supermercados de productos de importación, entradas a Museos, entradas a Angkor Wat, etc. sólo pueden pagarse en dólares. El uso de las tarjetas de crédito está restringido a los hoteles de estándar internacional, algunos restaurantes de cierta categoría y tiendas para turistas.

Como recomendaciones conjuntas señalaríamos que siempre hay que tener a mano y separada de nuestra tarjeta de crédito el número de teléfono o el lugar a donde hay que acudir para denunciar su la pérdida o robo. Si se llevan cheques de viaje, siempre hay que llevar a parte la relación con la numeración que nos ha facilitado nuestro banco. También hay que preguntar a nuestro banco donde tenemos que acudir o llamar si extraviamos o nos roban nuestros cheques. Si se ha de pagar en dólares, llevar siempre billetes pequeños. Los billetes grandes que hemos de utilizar para los cambios han de estar inmaculados. Si están sucios o rotos serán rechazados. Si pagamos en dólares y el cambio es en moneda local, hay que vigilar que sea correcto. En las compras es muy común que las fracciones de dólar se redondeen al dólar siguiente lo que, aunque no lo parezca, hace perder bastante dinero. Si no estamos seguros de cuanto dinero vamos a gastar, es mejor ir cambiando poco a poco pero teniendo siempre en cuenta que cuando hacemos un trekking o viajamos por zonas muy alejadas de las poblaciones, muy probablemente no encontraremos ningún lugar para cambiar. En este caso es conveniente hacer una provisión de fondos.

 
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Restaurante Namphou, el "charme" de Vientiane
 
En el año 1982 las fronteras de Laos todavía estaban cerradas a los extranjeros. Los únicos autorizados a permanecer en Vientiane era el personal de las embajadas. Pese a esta situación Mrs Anousom Inthavong, una mujer muy emprendedora que había vivido y estudiado varios años en Francia, en especial cocina francesa, tuvo la original idea de abrir un auténtico restaurante francés en la plaza de Namphou, el centro neurálgico de Vientiane. El éxito sobrepaso a la propia empresa y muy pronto el Namphou Resturant se convirtió en el mejor de la ciudad y el centro de reunión de los pocos extranjeros que residían en Vientiane.
Desde entonces ha seguido funcionando ininterrumpidamente hasta la actualidad sin haber hecho ningún cambio ni en la decoración ni en la cocina.
El local tiene una situación envidiable y la decoración es muy discreta pero extremadamente cuidada. Combina los elementos europeos con cuadros de pintores laosianos. En las mesas no falta ningún detalle incluyendo flores y una vela que impregna el ágape de un cierto aire romántico. Probablemente las velas eran un elemento imprescindible hace tan solo algunos años cuando el país sufría constantes y continuados cortes de suministro eléctrico. La música es, no podía des de otro modo, francesa (Dalida, Adamo, Ferrat, Brassens...) siempre a bajo volumen para no entorpecer las conversaciones.
Cuando el país se abrió tímidamente al turismo en el año 1990, los que tuvimos la suerte de viajar allí en aquella época quedábamos maravillados de encontrar en Vientiane un local tan exquisito y en el que, por un módico precio, podíamos degustar un buen filet mignon, queso camembert o una excelente mousse de chocolate. Todo ello, no hace falta decirlo, acompañado con pan de trigo y regado con un buen vino de Bourgogne. Siempre guardaré en mi cabeza los extraordinarios recuerdos de aquellas cenas.

El restaurante Namphou

La cena está lista
En la actualidad la clientela del Namphou ha variado un poco. Laos empieza, aunque tímidamente, a afianzarse como un destino turístico y el personal de las embajadas ha sido substituido por los turistas que pueden permitirse una cena de 15-20 dólares por cubierto.
Aunque parezca extraño el cocinero ha sido siempre un laosiano que aprendió las artes de la cocina francesa de la propietaria. Sin duda fue un excelente alumno a juzgar por el resultado si bien hay que reconocer que lo tenía todo a su favor puesto que allí siempre se ha cocinado con productos importados directamente de Francia lo que, en épocas pasadas, no era fácil de conseguir a causa de los dificultades aduaneras. Cuando le pregunté a Mrs Anousom como se las arreglaba tan solo pude arrancar de ella una sonrisa socarrona. No sé como lo hizo pero el hecho es que lo consiguió.
En el Namphou no hay menú, sólo la misma carta de siempre. Antes de elegir puede que nos apetezca un aperitivo. Los hay de todas clases pero quizá un Pastis sea lo más adecuado. Para empezar una Salade Niçoise a 4 dólares o una Salade verte au fromage bleu a 2,8. Podemos continuar con un buen surtido de carnes: Filet Mignon a 6 dólares, Tournedos sauce au bleu a 7,5 o una Escalope cordon bleu a 6,5. Para postre una excelente Mousse au chocolar a 2,5 dólares o un buen surtido de Crepes a 1,5. También podemos optar por un buen Camembert frito a 4 dólares la ración.
El surtido de vinos es excelente y la propietaria sabe perfectamente como deben conservarse. Lástima que los precios sean algo elevados pero no olvidemos que estamos en Laos: un Chablis a 35 dólares la botella, un Chateau La Tour a 38 o un Cotes du Rone a 12. Si lo deseamos podemos pedir sólo una copa a 7 dólares. Por supuesto no faltan en la barra toda clase de alcoholes: Wisky, Cervezas locales y de importación, Ron, Vodka, etc. Es una pena que las medidas sean bastante más escasas que en nuestro país.
Si tenéis la suerte de viajar a Vientiane no dejéis pasar la oportunidad de cenar en el Namphou. Aunque los precios parecen algo elevados, los platos son muy abundantes por lo que una carne y un postre puede que sea suficiente. En tal caso la cuenta no sobrepasara los 12 dólares por persona que, por supuesto, pueden pagarse también en Kips, lo moneda local o con tarjeta de crédito. ¿Por esa módica cantidad como vamos a privarnos de tan extraordinario placer?.
Namphou Restaurant and Bar. 20-10 Namphou Square. Vientiane - Laos P.D.R. Telefono: (856-21) 216248.
 
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Sihanoukville, la playa de Camboya

Situada a 200 km. al sur de Phom Penh, Sihanoukville se ha convertido en muy pocos años en un centro turístico de playa muy importante en Camboya. En 1955. cuando el área era conocida como Kampong Som, se inició la edificación de una base militar muy cerca de lo que hoy en día es la playa de Hawai. Inmediatamente después se inició la construcción del puerto puesto que, al finalizar la ocupación francesa en Indochina, Camboya tenía necesidad de una salida al mar y ya no era posible utilizar el delta del Mekong. Para finalizar la obra, financiada por los franceses, se emplearon más de 5 años. Paralelamente se construyó la carretera hacia Phnom Penh, en este caso financiada por los americanos. A partir de la puesta en marcha del puerto la zona sufrió un rápido desarrollo como centro de intercambio de mercancías y, más tarde, como centro turístico. Además, el nombre de la ciudad se cambió a Sihanoukville en honor del rey.
La zona fue bien conocida mundialmente durante la Guerra de Vietnam debido a la captura por parte de los khmeres rojos del barco de guerra americano S.S. Mayaguez.
En la actualidad Sihanoukville es, principalmente, un destino de playa para las clases acomodadas de Phnom Penh que acuden allí a pasar el fin de semana. El turismo, que poco a poco va entrando en Camboya, ha descubierto ya que este fantástico país no se reduce solamente a Angkhor Wat y Phom Penh y cada vez son más los que eligen Sihanoukville para hacer una estancia de playa al final del viaje.
En espera de la construcción del futuro aeropuerto hay dos posibilidades para llegar a a Sihanoukville. La primera es tomar un autobús en Phom Phen y recorrer 200 Km por una carretera en perfecto estado. 5 horas son suficientes. La otra es la frontera desde Thailandia por Had Lek/Koh Kong, abierta a los extranjeros tanto por tierra como por mar y donde el visado puede obtenerse en la misma frontera. Sin embargo y por el momento es mejor utilizar la vía marítima puesto que en la terrestre hay varios puentes cuya construcción todavía no ha finalizado y la utilización de los ferryes alarga extraordinariamente la duración del trayecto. Otra cosa muy importante a tener en cuenta es que hay que ser muy previsores en cuanto a los horarios puesto que el puesto fronterizo cierra a las seis de la tarde y no abre hasta la mañana siguiente.
La zona de Sihanoukville esta divida en distintas playas. Las más conocidas y donde se encuentran la mayoría de hoteles y guest house son: Sokha Beach, Ochheutal Beach, Independence Beach y Victory Beach. Hay otras playas pero su acceso es algo más complicado. Quizá destacaría la de Naga Beach, casi siempre desierta y a la que se puede acceder con bastante facilidad con una moto-taxi por 1 o 2 dólares. Personalmente me inclino por Ochheutal Beach. Aquí se pueden encontrar alojamientos para todos los bolsillos (de 5 a 40 dólares la habitación) algunos, y no precisamente los más caros, situados en la misma playa en primera línea de mar. La relación precio calidad es excelente, el ambiente es muy relajado y tranquilo. Por supuesto, todos los alojamientos disponen de restaurante y bar.

Chez Claude

Playa de Ochheutal
Aunque el lugar invita al descanso y al relax hay bastantes cosas interesantes para hacer. Sihanoukville dispone de un espectacular mercado y la ciudad, pese a ser un centro portuario, no carece de un cierto encanto. Un paseo por el mercado, las tiendas y los restaurantes bien merece la pena.
Si nuestra idea es explorar las zonas cercanas tenemos dos magníficas posibilidades a nuestro alcance. La primera es acudir a Chez Claude, un personaje curiosa mezcla de Vietnamita y Francés. Posee un terreno en la cima de una colina y ha construido unos bonitos bungalows en la ladera y un restaurante que corona el conjunto. El único inconveniente es que está un poco alejado de la playa aunque la panorámica sobre toda la bahía es extraordinaria. Claude es un magnífico conocedor de toda la zona y organiza estancias en las islas desiertas de los alrededores de uno o varios día de duración. Dispone de barcas y de todo lo necesario (ha llegado a llevar hasta los campamentos una orquesta completa para amenizar con música en vivo las noches de sus clientes). Por cierto, sus campamentos son desmontables y sus actividades extremadamente respetuosas con el medio ambiente. También está en disposición de ofrecer programas de buceo con instructores cualificados. Los precios varían en función de lo que se quiera pero son francamente razonables y el trato amigable de Claude es sencillamente impagable.
Otra posibilidad de exploración de la zona es el parque Nacional de Preah Sihanouk Ream. Organizan trekkings de nivel bajo con posibilidad de convivencia con una familia khmer y paseos en barca de 3 horas de duración por los manglares. Si creéis complicado entenderos directamente con los camboyanos, el mismo Claude puede arreglar todo.
Para volver a Phnom Penh o pasar la frontera con Thailandia basta preguntar en el hotel o Guest House. Allí seremos informados de donde tenemos que comprar los billetes, los horarios, etc.
Una de las ventajas que Sihanoukville tiene en estos momentos es que todavía no se puede considerar como un centro turístico masificado. Esta empezando por lo que los precios son tremendamente razonables. Desgraciadamente, dentro de muy poco estoy seguro que, como en otros lugares, las cosas cambiaran. Y mucho.
Chez Claude, Restaurant, Bar and Bungalows. Bp1. P.T.T. Sihanoukville. Cambodia. Teléfono: (855) 12 824 870. Fax: (855) 34 320 032.
 
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¿Qué pasa si pierdo el pasaporte?
 
Sin ninguna duda, la perdida del pasaporte es uno de los contratiempos más graves que nos puede pasar durante un viaje. Si nos ocurre nos esperan largos y penosos trámites que, a buen seguro, trastornaran completamente las vacaciones que teníamos planificadas.
El pasaporte es un documento que hemos de proteger especialmente cuando viajamos. Lo mejor es dejarlo en la caja fuerte de nuestra habitación o recepción del hotel. A veces es imprescindible llevarlo encima puesto que lo necesitaremos para comprar títulos de transporte o cambiar dinero. En tal caso hay que llevarlo lo más protegido posible, a salvo de tirones de bolsos o aberturas malintencionadas de mochilas o riñoneras.
Aunque es un hecho relativamente poco frecuente, a veces ocurre. ¿Qué debemos hacer si perdemos el pasaporte?. Los trámites suelen ser comunes por lo que haremos una explicación conjunta que, con pocas variaciones, será valida para todos los países del sudeste de Asia.
El primer paso que hemos de dar inmediatamente es denunciar la perdida o robo a la policía, normalmente en la comisaría de la misma zona donde hemos perdido el documento. No hace falta decir que descubrir que cuartel es el competente para recibir nuestra denuncia es el primer escollo de nuestro periplo. Con esta denuncia obtendremos un papel que nos será necesario para salir del país. Una vez obtenido es muy probable que debamos llevarlo a sellar a la comisaría central o a la central de la policía turística. En tal caso, en el propio cuartel donde hacemos la denuncia se nos darán las instrucciones oportunas.
Una vez conseguido este documento hay que ir a la embajada de España para solicitar un nuevo pasaporte o el salvoconducto para salir del país. Sólo se nos expedirá un nuevo pasaporte si nuestra estancia en el país va a ser larga. Los turistas hacemos siempre estancias cortas por lo que en el 99% de los casos habrá que conformarse con un salvoconducto que, junto con el papel sellado por la policía local, nos permitirá salir del país. ¡Atención!. Es muy importante tener presente que este salvoconducto nos permitirá salir del país únicamente por un aeropuerto internacional y no nos permitirá entrar en ningún otro (exceptuando, lógicamente, España). Por ejemplo, si estamos en Vietnam y tenemos previsto hacer una estancia de 2 días en Bangkok al final del viaje eso no sera posible puesto que el salvoconducto nos permite salir de Vietnam pero no entrar en Thailandia. So pena de estar dos días y dos noches tirados en el aeropuerto de Bangkok, deberemos intentar cambiar nuestros vuelos de vuelta acorde con la nueva situación lo que, en determinadas épocas, no es tarea nada fácil.
Un problema adicional que tiene muy mala solución es que la embajada de España está en la capital del país. Dado que es absolutamente imprescindible que los trámites se hagan personalmente, estemos donde estemos deberemos desplazarnos hasta la ciudad donde tiene su sede la Embajada. Es importante, sin embargo, cerciorarse antes si hay algún consulado en alguna otra ciudad mas cercana a donde estemos y que también esté autorizado a expedir este tipo de salvoconducto o, como mínimo, pueda ayudarnos con los trámites.
Exceptuando el caso de Thailandia y Vietnam, el principal problema con el que vamos a topar es que ni en Myanmar, ni en Laos, ni en Camboya hay Embajada de España. ¿Qué hacer entonces?. Según la normativa de la U.E. será la embajada del país que presida la U.E. en aquel momento la que deberá expedirnos el salvoconducto. Pero también puede ocurrir que la presidencia de turno la ostente, por ejemplo, Grecia y tampoco en el país haya embajada Griega. Si esto ocurre (que es muy frecuente) lo mejor es contactar con cualquier embajada de cualquier país de la U.E. donde recibiremos las instrucciones oportunas sobre a qué delegación hemos de dirijirnos.
Cuando se haya obtenido el salvoconducto habrá que llevarlo a sellar al departamente de inmigración (en algunos países llamado departamento de "Entry-Exit") donde obtendremos un tercer documento que también necesitaremos para salir del país.
En cuanto al tiempo que vamos a necesitar para todos estos trámites varía mucho de un país a otro pero con toda seguridad serán necesarios un mínimo de dos días laborables sin contar el tiempo que precisemos para desplazarnos hasta donde está la Embajada y las interminables esperas, colas y problemas con el idioma en la policía y el departamento de inmigración locales. Una situación rocambolesca se nos puede presentar cuando queramos comprar un billete de avión para ir hasta la ciudad donde está la Embajada. Es habitual que para volar, aunque sea en vuelos domésticos, tengamos que presentar el pasaporte. Pero no lo tenemos por que lo hemos perdido. Aunque parezca increíble no hay solución para esto. Deberemos tomar un transporte alternativo (tren, bus, etc) donde no se nos exige ningún documento con la consiguiente perdida adicional de tiempo.
Por último, no olvidemos que las Embajadas tienen un horario restringido de atención al público que suele ser sólo por las mañanas y no trabajan ni los sábados ni los domingos. Además cierran los días festivos de su país de origen y todos los días festivos del país donde están ubicadas.
En resumen, está claro que lo mejor es no perder el pasaporte. Pero si ocurre es conveniente viajar siempre con una fotocopia bien clara de la página donde figuran nuestros datos, de la página del visado de entrada al país que estemos visitando y llevar algún otro documento que nos identifique como el DNI. Con esto, los penosos trámites burocráticos que nos esperan serán un pelín más fáciles.
Embajada de España en Thailandia: Séptimo piso (701-702). Diethelm Towers A, 93/1 Wireless Road.-Bangkok 10330. Telefonos: 252 6112, 252 8368 y 253 5132-34. Fax: 255 2388.
Embajada de España en Vietnam: Daeha Business Centre, 15th floor. 360 Kim Ma Street, Ba Dinh District.-Hanoi. Telefonos: 84-4-771.52.07, 771 52 08 y 771 52 09. Fax: 84-4-771.52.06.

Pagina de pasaporte con sellos fronterizos de entrada a Thailandia
 
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