S U M A R I O
Para ver la sección que te interesa, pincha sobre su nombre

Para ver bien este email maximízalo en tu pantalla y mantén el tamaño del texto en mediano (menu-ver-tamaño del texto-mediano)

Vientiane, una capital pintoresca
Bagan, un mar de pagodas
Song Kran, La Fiesta del Agua
Comer en la calle
El Expreso de la Reunificación
La cortesía con los monjes
Este mes en TIVOLI'S BISTRO... Menú de Año Nuevo Thai
 
 
Vientiane, una capital pintoresca

Aunque lo voy a intentar Vientiane, la capital de Laos, no se puede explicar con palabras. Hay que verla. No tiene nada que ver con Bangkok, Hochiminh o incluso Yangon. Más que una capital deberíamos hablar de un pueblo grande (menos de 500.000 habitantes) donde parece que el tiempo se ha detenido. Hay que imaginar una capital a escala reducida, un pueblecito, donde los edificios que superan los cinco pisos de altura se pueden contar con los dedos de las dos manos y probablemente sobrarían algunos. Calles perpendiculares y paralelas al río, arboles y vegetación por doquier, bonitos templos muy tranquilos y con la autenticidad de la falta de restauración, magníficas villas de la época colonial francesa, un transporte público casi inexistente, unos viejos semáforos a todas luces innecesarios y unas gentes que, después de 25 años de aislamiento forzoso, todavía miran al turista como una novedad. Ciertamente ya no es una ciudad tan tranquila como en 1991 cuando se abrió a los extranjeros y ver un vehículo que no fuera una bicicleta era casi un acontecimiento. Los automóviles que se utilizaban como taxis tenían, en aquella época, más de 30 años de antigüedad. Hoy, los japoneses han logrado que las bicicletas se sustituyan por motocicletas Honda pero uno todavía puede estar un buen rato contemplando la calle sin que pase ni un solo automovil. Sólo los muy ricos puedes poseerlos.
Vientiane, Vieng Chan como la llaman en laosiano, remonta sus orígenes al s. XII pero no es hasta 1563 cuando el rey Setthathirath decide instalar en ella la capital del reino de Lane Xane. A partir de aqui, los momentos de esplendor se intercalan con otros de guerras y calamidades. Así, después de un periodo de auge gracias al comercio, en el s. XVIII la armada siamesa casi destruye la ciudad y deporta a sus habitantes a la otra orilla del río. En el s. XIX la llegada de los franceses hace renacer a la ciudad de sus cenizas y son ellos los que construyen los edificios administrativos, las escuelas, el hospital, las magníficas villas y ponen en marcha un plan de restauración general. La herencia francesa es todavía hoy bien visible. Después de la revolución del Pathet Lao en 1975, los franceses dejan su lugar a los rusos . Todo el país vivirá 25 años en el ostracismo, desconectado del mundo exterior. Ellos dejaron algunos edificios de corte comunista que no encajan ni por asomo con la arquitectura tradicional. En 1991 Laos abre sus fronteras pero la marca de su aislamiento todavía es hoy bien visible y con toda seguridad es la causa de su peculiaridad.

Detalle del Wat Sisaket

Una calle en el centro de Vientiane

Vientiane es una ciudad que puede visitarse a pie. Con sus calles perpendiculares y paralelas al Mekong orientarse es tremendamente fácil. El centro de la ciudad es la plaza de Nam Phu (la Plaza de la Fuente). Desde aquí en menos de 5 minutos, siempre andando, uno se planta delante del Palacio Presidencial, inicio de la avenida de Lane Xane, la calle principal de la ciudad. Frente al Palacio el Wat Sisaket, un templo con centenares de esatuas de Buda. A 2 minutos el What Pra Kheo, Templo-Palacio que albergó durante el reinado del joven rey Setthatirath la famosa estatua del Buda de Esmeralda. Más tarde los Siameses la llevaron a Bangkok cuando invadieron Vientiane, donde continua hoy. Remontando la avenida de Lane Xane pasaremos por delante del edificio de correos y del mercado central, donde los amantes de las compras son siempre bien recibidos aunque la variedad de sus productos no tenga nada que ver con lo que encontraríamos en cualquier mercado de pueblo de Thailandia. A 5 minutos el Patuxai, una especie de Arco de Triunfo edificado en los años 60 en honor de las víctimas de la revolución. El edificio en si no vale gran cosa pero puede subirse hasta lo alto para contemplar una magnífica vista de la ciudad. Otro paseo de 10 minutos en dirección a la salida de la ciudad nos llevará hasta el That Luang, el estupa más importante de Laos cuya imágen figura en el sello oficial del país.
Para volver a la plaza de Nam Phu nada mejor que un tuc tuc, una motocicleta que literalmente se ha partido por la mitad. Delante el manillar, el motor y el asiento del conductor. Detrás un banco cubierto para los pasajeros. Y otra vez desde la plaza, en sentido inverso, un paseo por la calle Setthatirath para ver tres magníficos templos, el Wat Ong Teu, el Wat Inpeng y el Wat Simuang. Estamos a tan solo una calle del Mekong. Nada mejor que una caminata por sus orillas, en el paseo recientemente construido, donde decenas de puestos de comida y bebida nos invitaran a sentarnos para reponer fuerzas.
Dormir en Vientiane esta al alcance de cualquier presupuesto. Las Guest House son numerosas y muy económicas. Los hoteles de reciente construcción a imitación de los de Bangkok, como el Lao Plaza, bastante mas caros. Pero nos podemos quedar con el hotel Lane Xane, hoy considerado de categoría standar a 20 dólares la habitación doble por noche. Antaño era el mejor hotel de la ciudad siempre reservado para los altos cargos o los dignatarios extranjeros que visitaban el país.
Cae la noche sobre Vientiane. Las calles van quedando desiertas y el alumbrado público no es demasiado generoso. Es el momento para volver a orillas del Mekong y sentarse en cualquier banco a disfrutar del puro placer de no hacer nada. Delante, al otro lado del río, la vorágine de Thailandia con sus luces, sus fábricas, sus coches y las prisas que impone la modernidad. Aquí sólo paz y tranquilidad. No hace falta mirar el reloj. Podéis estar seguros de que el tiempo se ha detenido.

Tipico Tut Tuc de Vientiane

El That Luang

 
Volver al sumario
 
 
Bagan, un mar de pagodas

Bagan es el lugar más espectacular de Myanmar y uno de las maravillas del Sudeste de Asia. En una llanura de 40 km2 de superficie, a orillas del río Ayeyarwady, se alzan centenares de pagodas y templos. Es un espectáculo simplemente fascinante. Se mire por donde se mire uno está siempre rodeado de ruinas ya sean impresionantes construcciones o pequeños templos no mucho más altos que una persona. Algunas de estas edificaciones están cargadas de historia. Otras simplemente están identificadas con un número.
El periodo de máximo esplendor de Bagan se situa entre los años 1057 y 1287. En 1044 Myanmar estaba en pleno proceso de transformación del hinduismo y del budismo Mayahana al budismo Therevada, el que se practica en la actualidad. El rey de Thaton, Manuha, pidió a un monje que convirtiera al budismo a Anawrahta, rey de Bagan. Tuvo gran éxito en su empresa y Anawrahta pidió a Manuha que le diera textos y reliquias sagradas. Manuha dudaba de la sinceridad de Anawrahta y no respondió a esta petición. Enfadado, Anawrahta envió sus ejercitos hacia el sur, conquistó Thaton y llevo a Bagan todo lo que le interesaba, especialmente los 32 ejemplares de Tripitaka (las Escrituras Budistas), a todos los monjes y arquitectos de la ciudad e inhcluso al propio Manuha.
A partir de este momento, Anawrahta desarrollo un faraónico programa de construcción y de este periodo datan algunos de los templos más importantes. Sus sucesores continuaron su obra que no se interrumpió durante dos siglos. Pero pronto surgiría la amenaza de las tropas del poderoso Kublai Khan. El último rey de Bagan hizo destruir muchos templos para construir fortificaciones. En 1287 se inicia la decadencia de la ciudad aunque hoy en día todavía existe la duda si las tropas del poderoso Kublai saquearon la ciudad o se contentaron con expoliar algunos pueblos de los alrededores.
Hoy sólo podemos ver los edificios que se construyeron en piedra. Los fabulosos palacios y otras edificaciones de madera han desaparecido. Sólo podemos imaginar lo que debió ser una de las mas fabulosas ciudades reales del pasado.
En 1975 un terrible terremoto asoló la región. Pero, por fortuna, los daños fueron menos menores de lo esperado y aunque algunos templos quedaron seriamente dañados, inmediatamente se puso en marcha un plan de restauración. Estos trabajos han finalizado ya y podemos decir que la restauración de Bagan se ha hecho de una manera impecable. No se perciben trazos de materiales modernos ya que para la reconstrucción se utilizaron los materiales originales y las mismas técnicas de construcción de antaño.

Templo de Bagan, detalle

Un mar de pagodas
Pero, ¿cómo visitar Bagan?. No es facil la respuesta y, evidentemente, todo depende del tiempo de que dispongamos pero, a mi entender, tres días son necesarios.
El alojamiento no plantea ningún problema. Tanto en Old Bagan como en New Bagan hay muchos hoteles para todos los presupuestos incluidas económicas Guest House. Hay muchos establecimientos muy cercanos a los templos, de construcciones bajas tipo bungalow y con agradables jardines. Lo mismo podemos decir de la comida. Hay muchos restaurantes y seguro que encontraremos el que se ajuste a nuestro presupuesto.
Para el transporte tenemos varias posibilidades. La más romántica es el coche de caballos que recientemente se ha puesto de moda para la visita del complejo. La experiencia es encantadora puesto que entre las ruinas y los caballos uno se siente mentalmente transportando al pasado. Pero si nos apetece un poco mas de intimidad, nada mejor que alquilar una bicicleta. Esto nos permitirá parar en el templo que queramos y cuando queramos si bien es mejor evitar los horas de pleno sol so pena de quedar medio desfallecidos. Para los que tienen prisa se puede alquilar un coche. Y para los que no tengan problemas de dinero, siempre que no sea época de lluvias, una compañía inglesa organiza paseos en globo. Sin ninguna duda ver Bagan desde el aire es lo mejor. Pero los que no nos podemos permitir estos lujos no hemos de preocuparnos. Cuando subamos a un templo lo haremos con la nariz pegada a las empinadas y peligrosas escaleras. La "escalada" captará toda nuestra atención y estaremos tan concentrados en no caernos que nos olvidaremos hasta de girar la cabeza para contemplar el panorama. Llegaremos arriba jadeantes pero cuando ya sintamos nuestros pies en lugar más seguro entonces nos daremos la vuelta. La magia de Bagan aparecerá ante nuestros ojos con todo su esplendor. No estaremos en un globo pero, de verdad, creeremos haber llegado al cielo.

Volver al sumario

 
 
 
Song Kran, La Fiesta del Agua
 
En Thailandia coexisten dos calendarios: el internacional y el budista. El primero es el comúnmente utilizado para eventos importantes, asuntos legales y comerciales, actos oficiales, estampación de fechas en billetes de transporte, etc. Pero el calendario budista está muy arraigado en la cultura thai y no nos debe extrañar si cuentas de restaurante u otros papeles con una cierta "oficialidad" mantienen este sistema de datación.

La fiesta del agua
También es común que en la fecha de un documento se indique el año según el calendario internacional y según el budista. Para los occidentales eso representa un cierto embrollo (especialmente si pedimos que nos den una factura y después hemos de presentarla a nuestra hacienda) pero los thais lo tienen perfectamente asumido y no presenta para ellos problema alguno.
Buda nacio en el año 543 antes de Cristo. Si a eso sumamos el año actual, 2003, Thailandia esta en estos momentos en el año 2546. Las celebraciones del cambio de año tienen lugar entre el 12 y el 15 de Abril de cada año. En uno de estos días tiene lugar la fiesta más importante de Thailandia, el Song Kran, el año nuevo Thai también conocido como La Fiesta del Agua. Sin embargo, es sorprendente que la celebración y el cambio de año se hagan en fechas diferentes. Efectivamente, el paso del 2545 al 2546 se hace la noche del 31 de diciembre al 1 de Enero. Esto resulta chocante para nosotros pero no hay que darle mas vueltas. Parece como si se intentara de algun modo conjugar los dos calendarios.
Por la mañana del día del Song Kran la gente se levanta muy temprano y acude a los templos para donar la comida a los monjes. A media mañana, en los templos se levanta una carpa que alberga imágenes de Buda. Todo el mundo hace cola para rociarlas con agua perfumada con flores frescas. Es una manera de pedir la bendición. Más tarde se va a casa de la persona de más edad de la familia, la más respetada. Habitualmente se acude a casa del abuelo o abuela pero si estos faltan ocuparán su lugar los padres o los tíos. Una vez allí los mas jovenes rociarán sus manos también con agua perfumada o bien lo sentarán en una silla en el exterior y, ataviado solamente con un sarón, le rociarán todo el cuerpo con agua perfumada.
Una vez terminada esta ceremonia, los más jóvenes salen a la calle bien provistos de agua y una especie de bolas de polvos de talco. Se inicia así la parte más festiva del Song Kran. Los polvos se disuelven en el agua y con la pasta resultante se pinta la cara de todo el mundo. Además, hay que tirar agua a cualquier transeúnte. No se trata de unas gotitas. Vale un cubo entero. Por fortuna es la época de más calor y todo el mundo aceptará este improvisado baño con buen humor.
Cuando ese día un thai sale de casa, aunque solo sea para hacer unas mínimas compras, tiene muy asumido que volverá con la cara embadurnada y totalmente empapado. Ese juego se practica también en los medios de transporte. Los niños aguardan a los autobuses en los semáforos o las esquinas. Si pillan a los pasajeros desprevenidos (que es lo más habitual), con toda seguridad les caera una catarata de agua encima que dejará el autobús chorreando.
No hace falta decir que los despistados extranjeros son el blanco preferido de los "rociadores". Por este motivo, recomiendo a todos los que visiten Thailandia en Song Kran que vistan ropa informal que pueda mojarse sin problema, sandalias que sequen fácilmente, no llevar documentos que puedan estropearse con el agua y, si se lleva cámara, protegerla con plástico. El foráneo también esta autorizado a llevar un cubo o una pistola de agua y utilizarla si se ve propicia la ocasión.
Sin embargo, para no meter la pata, hay algunas recomendaciones a tener en cuenta. No tirar agua a la gente que va bien vestida y seca y que manifiestamente te dice que no. Aunque lo hagan algunos thais, evitar tirar agua a o dentro de los medios de transporte. No mojar a las personas que lleven aparatos u objetos que puedan estropearse con el agua (ordenadores portátiles, cámaras, etc). No tirar agua a los coches particulares y motocicletas. No tirar agua a las personas que estén desarrollando algún trabajo (servicios de limpieza, personal de emergencias, porteros de hoteles, guardias de seguridad, policía de tráfico, taxistas, etc). Puede tirarse agua a la policía si sus uniformes están manifiestamente empapados. Y como norma general, cuando tiremos agua, limitémonos a echar unas gotitas y no vaciar el cubo entero sobre la cabeza de alguien. El acto de mojar debe ser simpático y divertido y no hemos de causar ni daño ni molestias.
Hay algunos lugares donde la batalla del agua tiene mayor esplendor. En Bangkok los extranjeros pueden acudir a Khao San Road donde el festival suele desmadrarse y acaba a manguerazo limpio. Chiangmai es la ciudad donde la Fiesta del Agua alcanza su punto más álgido y donde conserva mejor la esencia del pasado.
 
Volver al sumario
 
 
Comer en la calle
Una de las cosas que más sorprende a los visitantes de Bangkok es la facilidad que tienen los thais para comer. Pueden hacerlo en cualquier sitio y a cualquier hora. Para que eso sea posible, es evidente que tiene que haber restaurantes que sirvan comida en cualquier momento. Y así es. Hay puestos de comida por doquier, abiertos siempre incluyendo altas horas de la noche e incluso madrugada.

Comiendo en plena calle

Puesto de frutas
El turista es al principio bastante reticente para comer en estos puestos callejeros. El ruido, la polución, el calor y la falta de higiene desvía a los visitantes hacia restaurantes mas "refinados" pero indudablemente más caros. Sin embargo, comer en la calle no es una mala idea siempre y cuando sepamos escoger.
Podemos decir que hay dos maneras de comer en la calle: comprando la comida en los puestos y comiéndola mientras paseamos o buscar un chiringuito que disponga de sillas y mesas. En el primer caso basta con ir caminando por la acera. Pronto nos toparemos con los típicos carritos que disponen de un fogón de carbón, una parrilla y la comida troceada y lista para la brasa: sepia, bolas de carne o pescado, pollo insertado en un palo de bambú, diferentes tipos de salchichas y butifarras locales, etc. Cada carrito tiene su especialidad. Los hay que sólo sirven mazorcas de maíz cocido, otros sólo carne de cerdo, otros sólo pollo, otros sólo pescado y así sucesivamente. Los hay que incluso sirven marisco. Lo más fácil es mirar primero y, una vez elegido, basta con señalar con el dedo el producto que deseamos. Normalmente habrá que esperar unos minutos puesto que, aunque ya esté previamente cocido, nos lo pondrán nuevamente sobre las brasas para calentarlo. No hay que preocuparse por los cubiertos. Nos servirán la comida dentro de una pequeña bolsa de plástico transparente y esta, a su vez, dentro de un cucurucho de papel de periódico. El conjunto tiene la medida justa para sostenerlo cómodamente con una mano. También nos darán un palillo largo de madera par que podamos ir pinchando los trozos y llevarlos a la boca sin mancharnos.
Por lo general, este tipo de comida suele ir acompañada con salsas, normalmente muy picantes. Si hemos elegido un puesto en una zona turística es probable que el vendedor, que sabe que a los turistas no les gusta el picante, nos pregunte (señalando) si queremos la salsa. Pero si estamos en una zona no turística, no tendremos posibilidad de opción. La salsa irá dentro irremediablemente puesto que a ningún thai se le ocurriría comer sin ella.
En cada puesto, eligiendo una sóla cosa, gastaremos unos 10 baths. Con 3 o 4 puestos son suficientes. Para el final podemos dejar el puesto de las frutas. Piña muy dulce, mango delicioso, papayas, mangosteno, rambután, melón, sandía... Siempre peladas, las trocearán y las colocarán también en las bolsas de plástico y papel sin olvidar el correspondiente palito. Algunas frutas van acompañadas con una mezcla de sal y picante.
Si durante el ágape nos entra sed, ningún problema. Basta con buscar el carrito especializado en las bebidas. Pagaremos 15 baths por una Pepsi o algo más por una cerveza Singha. Nos darán siempre una lata y una caña (aunque pidamos cerveza) o nos llenarán una bolsa de plástico con hielo y vertiran dentro el contenido de la lata. La bolsita quedara muy bien atada con una goma elástica para que no se vierta el contenido que llevaremos a la boca con una caña. Un sistema francamente ingenioso. En total, una comida en carritos nos puede salir por 60-80 baths (unos dos euros), una auténtica bicoca.
Si nos inclinamos por un puesto callejero que tenga mesas y sillas hemos de vigilar un poco más la higiene. Aunque lo que nos apetezca sea sentarnos en las mesas situadas en plena calle, sobre la acera (a veces a tan solo un metro de donde pasan los autobuses) es mejor hacerlo siempre en los puestos que también dispongan de un local interior. Con toda seguridad, tendrán agua corriente para lavar correctamente los platos y cubiertos. Los puestos que no disponen de local suelen lavar y enjuagar los cacharros en grandes barreños cuya agua sólo se cambia de vez en cuando. Aquí podemos degustar el mismo tipo de comida que en los carritos pero con más variedad. Al disponer de una cocina más amplia suelen tener toda clase de sopas, arroces, verduras y los platos con pescado, marisco o carne son más elaborados. Es muy posible que, en grandes letras pintadas en la pared, se anuncien las especialidades de la casa con sus precios. Pero normalmente sólo escrito en lengua thai con lo que es imposible de entender para nosotros. Si realmente nos vemos apurados, ya que los camareros (por llamarles de alguna manera) no suelen hablar ni una palabra de inglés especialmente en las zonas no turísticas, tenemos dos opciones. Una es ir hasta la cocina (normalmente a la entrada del local), señalar lo que queremos y dejar que la cocinera lo prepare a su gusto. Otra es fijarnos en lo que comen otras personas y hacer comprender con mímica que queremos lo mismo. En ambas opciones es casi seguro que nos prepararán la comida sin tener en cuenta que nosotros somos extranjeros por lo que si un plato es picante lo será al más puro estilo local.

Puestos de comida en la acera
Estos locales disponen de bebidas pero no de frutas por lo que es bastante habitual que algún carrito de frutas se situe siempre estratégicamente cerca. Si al final de la comida nos apetece no hay ningún inconveniente en comprarla en el carrito y degustarla tranquilamente en nuestra mesa. El precio de esta comida será un poco más elevado. Aproximadamente entre 100 y 200 baths (3-5 Euros) en función del número de cervezas que hayamos pedido (la cerveza es bastante cara en Thailandia).
Aunque es poco frecuente hay algunos de estos locales cuyas mesas en el exterior coinciden exactamente con la parada del autobús. Creo que ya podeis imaginar la escena. Por supuesto nuestra cena puede que sea exquisita pero no tranquila. Constantemente estará pasando gente por delante y detrás de nuestra mesa que sube y baja del autobús. Pero lo más molesto son los tubos de escape. En fin, antes de sentaros a la mesa, mirar que no haya ninguna parada cerca.
 
Volver al sumario
 
 
El Expreso de la Reunificación

Poner en marcha el ferrocarril que une Hochiminh (la antigua Saigon) con Hanoi fue un trabajo de titanes. Hubo que reconstruir 1730 Km. de una vía sistemáticamente machacada por los bombardeos, 27 túneles, 1334 puentes y 158 estaciones. Pero la laboriosidad del pueblo vietnamita triunfó. El Transindochino, rebautizado como "El Expreso de la Reunificación" volvía a deslizarse sobre los raíles tan solo un año y medio después de la finalización de la guerra contra los americanos.
En la actualidad los trenes han mejorado bastante desde aquellos días aunque unos railes todavía en no muy buen estado no permiten velocidades medias superiores a 45 Km/h lo que supone, según el tipo de tren, entre 28 y 42 horas para atravesar todo el país. Pero eso no debe preocupar demasiado al turista. Muy pocos son los que hacen todo el recorrido de una tirada. Lo normal es utilizar el tren en tramos cortos para desplazarse de una ciudad a otra. Los itinerarios más solicitados por los visitantes son Hochiminh-Nha Trang, Nha Trang-Danang o Hue y Hue-Hanoi.
El ferrocarril puede competir bastante bien con el transporte por carretera. Los autobuses vietnamitas (exceptuando los exclusivos autobuses coreanos turísticos) son lentos, sucios y no demasiado seguros. Además, muchos tramos de carreteara son un auténtico calvario con un asfalto en no muy buen estado y con una enorme circulación de toda clase de vehículos. En cambio el tren, aunque lento, es más seguro y si viajamos de noche, además ahorraremos el hotel.
Pero no todo son ventajas. El sistema de reservas de los ferrocarriles vietnamitas es un tanto peculiar lo que hace que no siempre sea fácil conseguir plaza. Los pasajes entre Hanoi y Hochiminh pueden reservarse desde una semana antes de la salida. En cambio, para los tramos intermedios, sólo se admite reserva con una antelación de 48 horas. Sólo podemos comprar el trayecto en la ciudad de salida. Por ejemplo, en Hanoi podemos conseguir el billete Hanoi-Hochiminh pero si estamos en Hochiminh no podemos reservar para ese mismo trayecto. Los billetes pueden comprarse en las estaciones. Si lo hacemos a través de agentes o de tour operadores deberemos pagar un suplemento. Si cancelamos con al menos cuatro horas de antelación a la salida del tren, pagaremos una penalización del 10 % del precio del pasaje. Esta cancelación sólo puede hacerse en la misma estación en la que íbamos a tomar el tren. Si cancelamos después no tenemos derecho a ningún reembolso. El billete nos autoriza a transportar con nosotros hasta un máximo de 20 Kg. Pero a juzgar por los bultos y paquetes de todo tipo con los que viajan los vietnamitas, no cabe ninguna duda que los empleados del ferrocarril jamás han puesto en práctica esta norma.

Lineas de tren en el Sudeste de Asia

La via del Expreso de la Reunificación
a su paso por Hanoi
Por lo que se refiere al tipo de acomodación, el tren dispone de asiento duro, asiento blando, compartimento de 6, litera baja, media o alta, compartimento de 4 y compartimento de 2. Si se quiere viajar en compartimento de 6 o de 4 con aire acondicionado y litera blanda el precio es más caro. Por el momento, sólo estas dos clases disponen de climatización. En las demás dispondremos de un ventilador que no siempre funciona. Los turistas suelen viajar en los compartimentos de 4 de literas blandas y aire acondicionado pero hacerlo en las clases inferiores resulta una experiencia interesante aunque no exenta de incomodidades. Este tipo de acomodación (dos literas inferiores y dos superiores) van cerrados y disponen de dos arcones bajo las camas donde el equipaje estará a salvo. Tiene también una mesa plegable y, en algunos casos, lavabo. En el tren se ofrece sábana, manta y almohada pero no siempre están inmaculadas. Los trenes salen en bastante buenas condiciones de aseo de las estaciones de origen pero no vuelven a limpiarse hasta el final de trayecto. Si tomamos un tren a mitad de línea lo encontraremos bastante sucio. Cada convoy lleva un vagón restaurante pero suele estar siempre lleno, desordenado y las comidas son muy básicas y poco apetitosas. Es mucho mejor comprar comida y bebida antes de subir al tren.
Diariamente hay cuatro trenes en cada dirección clasificados con las letras E o S y un numero. El más rápido es el "E1" que emplea 28 horas por trayecto. En este tren y para el recorrido más largo el billete cuesta 430.000 Dongs en la acomodación más barata y 765.000 en la más cara.
Los trenes suelen ser bastante puntuales aunque no se descartan retrasos en la época de las lluvias, especialmente en la parte central del país.
Si viajáis a Vietnam y vuestro presupuesto no llega para tomar el avión, no dejeis de hacer un tramo de vuestro viaje en tren. Es toda una aventura que os permitirá comprobar el carácter extrovertido de los vietnamitas. Veréis como rápidamente se forman decenas de pequeñas tertulias, otras tantas partidas de cartas, se improvisa una especie de buffet libre o, simplemente, se sonríe. Por supuesto, estaremos invitados.
 
Volver al sumario
 
 
La cortesia con los monjes
 
Los monjes son considerados personas que disfrutan de un rango superior en la sociedad ya que en su vida diaria han de cumplir cada dia mas preceptos que una persona normal. Un budista ha de cumplir en su vida cotidiana solo 5 preceptos: no matar a ningún ser viviente, no robar, no cometer adulterio, no decir mentiras que puedan afectar a otras personas y no tomar bebidas alcohólicas. Estos preceptos no se consideran como algo obligatorio en el mismo sentido que los mandamientos cristianos pero sí como un deber de todo buen creyente. Los monjes han de cumplir 227 preceptos y en el budismo se considera que quien cumple más preceptos merece un trato especial.
Como comunidad, los monjes son enormemente respetados en todo el Sudeste de Asia y muy especialmente en Thailandia. Hay unas reglas básicas y particulares que regulan el comportamiento que la gente tiene con ellos. Normalmente, los extranjeros son poco conocedores de estas costumbres y, a veces, suelen cometer algunas incorrecciones con la etiqueta. Para que esto no ocurra veamos someramente como hay que comportarse correctamente en el trato con los monjes
Hay que procurar no tocarlos nunca. Si el hombre los roza al pasar no pasa nada aunque es normal cederles el paso. Las mujeres no pueden tocarlos bajo ningún concepto, ni siquiera rozarlos al pasar. Si han de cruzarse con ellos en un lugar de paso estrecho es mejor que lo cedan y se aparten un poco. Si hay que dar o recibir algo de un monje el hombre puede hacerlo con la mano. Las mujeres deberán dar el objeto a un hombre para que lo de, a su vez, al monje o dejarlo encima de una mesa para que éste lo recoja. Si no hay ningún mueble cerca, el objeto puede dejarse en el suelo. El procedimiento es el mismo si es el monje quien da algo a una mujer. Esto solo es valido en Thailandia. En los demás piases de la zona las mujeres pueden dar y recibir objetos de la mano de los monjes.

Novicios

Monasterio en Mandalay (Myanmar)
Normalmente sacarles fotos no presenta ningun problema pero será muy apreciado si antes se pide permiso. En las ceremonias religiosas tambien se pueden hacer fotos aunque, en este caso, es conveniente pedir permiso al monje principal y, caso de ser una ceremonia en la que intervienen otras personas (bodas, ordenaciones, etc), es educado pedir permiso a los asistentes. Con toda seguridad nos será concedido y la mayoría de las veces seremos invitados a presenciar el desarrollo del acto. Si en determinado momento se ofrece comida y bebida también nos la ofrecerán a nosotros.
En los transportes públicos los asientos de atrás suelen estar reservados para los monjes. Si hay que senterse a su lado por razones de ocupación del vehículo debe hacerlo siempre un hombre, jamás una mujer. Es muy habitual que, si el único asiento que queda libre es el de al lado de un monje y una mujer debe ocuparlo, cualquier hombre se levantará para sentarse junto al monje y la mujer pueda ocupar su lugar.
No tocar en ningún caso, ni siquiera en broma, la cabeza de los monjes por que se considera la parte mas alta y sagrada del cuerpo. Del mismo modo tampoco hay que poner los pies de forma que les apunten directamente. Si hay que sentarse delante de uno lo haremos sobre las pantorrillas con los pies hacia atrás. Esta postura es incomoda para los occidentales por lo que se nos permite estar sentados con las piernas cruzadas.
Jamas disfrazarse de monje ni tocar ni usar sus ropas.
Si queremos dar la comida a primera hora de la mañana cuando salen a buscarla, los extranjeros también podemos hacerlo (tanto hombres como mujeres). Si no tenemos posibilidad de cocinar hay puestos de comida que la sirven debidamente empaquetada para hacer la donación. Cuando se da la comida hay que invitar al monje que se pare delante nuestro juntando las manos palma con palma verticalmente a la altura del pecho e inclinando suavemente la cabeza. Hay que quitarse los zapatos en señal de humildad y modestia. El monje tampoco lleva zapatos cuando sale a pedir comida aunque durante el resto del día le está permitido llevarlos. Cuando el monje se para hay que abrir la tapa de su escudillera y poner dentro el arroz. Si viene en bolsa, toda la bolsa. Si es en un bol, hay que vaciar el contenido dentro. El resto de la comida se pone en una bolsa de tela que el monje lleva colgado del hombro. Al terminar, hay que volver a juntar las manos como antes para el saludo de despida. No es necesario decir nada. Podemos volver a ponernos los zapatos. En algunos casos el monje puede decir una oración de bendición. Si esto ocurre debemos seguir con las manos juntas y no nos pondremos los zapatos hasta la finalización de la misma.
Si se visita un templo se puede hablar con los monjes e incluso con el monje principal. Casi siempre es un problema el idioma pero si los monjes hablan algo de ingles estarán encantados de practicarlo con nosotros. Podemos hablar de trivialidades o de profundos temas de filosofía budista. No hay ninguna restricción sobre ello. Si él esta de pie nosotros haremos lo mismo. Si él está sentado también nos sentaremos, siempre sobre las pantorrillas con los pies hacia atrás o con las piernas cruzadas y de tal manera que su mirada esté siempre por encima de la nuestra. A los occidentales esto nos da una sensación de sumisión pero se trata únicamente de una cuestión de cortesía.
 
Volver al sumario
 
 
Este mes en TIVOLI'S BISTRO... Menú especial Año Nuevo Thai y Clase de Cocina
 

Song Kran en su máximo esplandor
El próximo Viernes 11 y Sábado 12 de Abril elaboraremos un menú degustación especial para celebrar el "Song Kran", la Fiesta del Agua o Año Nuevo Thailandés. Entraremos en el año 2546 con un menú para degustar los platos más representativos de la cocina thai. Empezaremos con un cocktail genuinamente thailandes con un toque picante y acabaremos, no podía de ser de otra forma, con una copa de cava. Después de los postres procederemos a un pase de diapositivas y trataremos de explicar las divertidas situaciones en las que se encuentra un occidental cuando debe sumergirse en la cultura thai.
Como cada mes, el miércoles 23 de Abril celebraremos nuestra habitual clase de cocina Thai
 
Menú especial Año Nuevo, Viernes 11 y Sábado 12 de Abril

Clase de cocina thai miércoles 23 de Abril

 
Volver al sumario
 
 
Apuntes finales

Si quereis enviar vuestros comentarios, críticas, sugerencias, petición de información, etc. hacerlo, por favor, a la siguiente dirección de email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Todo lo que se expone en este boletín debe tomarse como una mera información que, si bien ha sido contrastada en la medida de lo posible, puede haber variado en el momento en que llega al lector. Por esa razón los autores declinan cualquier responsabilidad derivada de errores o interpretaciones de la información facilitada.
Este boletín es una gentileza del restaurante de cocina thailandesa TIVOLI'S BISTRO.

 
 
RESTAURANTE TIVOLI'S BISTRO
La magia de la cocina de Thailandia
C/Magalhaes 35 - 08004 Barcelona
Telefono: 93 441 40 17
Email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Página Web: www.tivolisbistro.com