S U M A R I O
Para ver la sección que te interesa, pincha sobre su nombre

Para ver bien este email maximízalo en tu pantalla y mantén el tamaño del texto en mediano (menu-ver-tamaño del texto-mediano)

Siem Reap, la puerta de Angkor
Las cuevas de Pindaya
La lengua oficial de Laos
Comer en Vietnam
El Instituto Pasteur de Bangkok
Este mes en TIVOLI'S BISTRO...
 
 
Siem Reap, la puerta de Angkor

Hace algunos años, Siem Reap era una pueblecito perdido en el centro de Camboya y en los mapas. De población eminentemente rural su tranquila y pausada vida sólo se vio alterada, como en el resto del país, por los terribles acontecimientos que siguieron a la época de los khmeres rojos. Después, este pequeño pueblo sufriría la mayor transformación que haya podido experimentar una ciudad Camboyana.
Si hoy paseamos por Siem Reap, podemos todavía captar el encanto del pasado gracias a sus villas coloniales francesas, sus boulevards flanqueados por enormes árboles y sus modernos templos budistas algo menos vistosos que los de Thailandia. La estructura de la ciudad sigue siendo rural con el río en el centro y las casas distribuidas a sus orillas pero nuestra mirada no podrá de ninguna manera evitar los lujosísimos hoteles de 5 estrellas, las decenas de guest houses para turistas mochileros, los modernos bares y pubs o los autobuses climatizados repletos de visitantes.
El turismo ha descubierto Angkor y Siem Reap se ha convertido en su puerta de entrada. Hoteles, restaurantes y bares bullen de clientes a partir de las 6 de la tarde cuando todo el mundo vuelve cansado y maravillado de la visita a los templos. Por la mañana, a partir de las 9, la ciudad queda desierta. A mediodía todavía puede verse a algún autocar de turistas que regresan para almorzar pero son muy pocos ya que dentro del complejo arquológico hay suficiente oferta de restauración. Siem Reap es lo más parecido a una "ciudad dormitorio" pero no de obreros si no de turistas.
Ante este panorama uno se pregunta: ¿hay algo que ver en Siem Reap?. Por supuesto nada comparable con las maravillas de los alrededores pero los que dispongan de un poco de tiempo pueden acercarse hasta los nuevos templos de Wat Bo o el Wat Inkosey. El contraste con Angkor es evidente. Merece una mención especial el Wat Dam Nak, palacio real durante el reinado de Sisowath y que hoy alberga el Centro de estudios Khmer con una interesante biblioteca sobre esta época abierta al público.
Otra visita realmente interesante es el Taller Escuela "Artesanos de Angkor". Se trata de una escuela donde se enseña a los niños huérfanos o pobres las técnicas de escultura sobre piedra o madera con el objetivo de dotarles de un oficio que les permita una mejor vida futura. Es posible, siempre acompañados de un guía de la propia escuela, visitar los talleres y contemplar el paciente trabajo de los alumnos. Muchas piezas que se utilizan para la restauración de los templos de Angkor han salido de aquí. La escuela cuenta con una tienda en la que se pueden comprar objetos realmente interesantes.
Para acceder a Siem Reap desde los países vecinos se utiliza el aeropuerto internacional con vuelos a/de Bangkok, Hanoi, Hochiminh, Singapore y Vientiane. Desde la capital, Phnom Penh, tenemos varios al día pero quizá nos resulte mas económico e interesante la nueva carretera que cruza Kampong Thom y Kampong Cham, de obligada parada si uno no quiere perderse los magníficos templos de Sambo Prei Kuk en la primera y Wat Nokor en la segunda. Por último también podemos optar por la barca rápida que remonta el río Tonle Sab y el lago del mismo nombre. La frontera terrestre con Thailandia de Poi Pet está relativamente cerca aunque el camino, a causa de una pésima carretera, es muy tedioso y pesado.

Una típica y céntrica calle de Siem Reap

Templos antiguos y modernos en un mismo lugar

Dormir en Siemreap no presenta ningún problema. Con toda seguridad encontraremos un alojamiento que se adapte a nuestro presupuesto. Desde Guest Houses realmente baratas hasta hoteles de auténtico lujo asiático. Solo hemos de tener en cuenta que en temporada alta (de diciembre a febrero) podemos tener algún problema.
Por lo que se refiera a los restaurantes estamos igual que con los hoteles. Los hay de todo tipo y para todos los presupuestos. Recomendamos evitar los grandes restaurantes en los que reservan mesa los grupos. No suelen ser muy buenos y, además, el ruido es ensordecedor. Mejor darse una vuelta por los establecimientos que están cerca del mercado. Son mas pequeños y acogedores siempre y cuando no se empeñen en fastidiarnos la cena con música occidental a todo volumen.
Para desplazarnos dentro de la ciudad o a al Cooplejo de Angkor podemos utilizar los típicos "remolque-moto". Se trata de una motocicleta con un remolque para pasajeros. Hay que negociar el precio con el conductor antes de subir. Podemos chartearlo para uno o más dias. Es un sistema lento pero pintoresco y eficaz si no llueve a cántaros, ideal para moverse por la ciudad y los alrededores pero totalmente desaconsejable para distancias medias y largas.
Aunque Camboya es un país muy barato para nosotros, no debe extrañarnos que los precios de Siem Reap esten, en general, por las nubes. Estamos en una de las zonas turísticas más importantes del mundo y eso se nota. Por supuesto restaurantes y transportes siguen siendo muy asequibles pero no esperemos las gangas de otros lugares de Camboya. Aqui una moto remolque nos costará, en el mejor de los casos, 1 dolar mientras que por ese precio en la remota provincia de Ratanakiri la hubiésemos podido chartear para todo un día.
 
Volver al sumario
 
 
Las cuevas de Pindaya

Situado al norte de Kalow, a 40 Km de Aungban y a 1200 metros de altura encontramos el pueblo de Pindaya. Aunque conocido especialmente por sus cuevas, estamos en un importantísimo centro de artesanía y un enclave privilegiado para iniciar un trekking a los vecinos poblados de las minorías étnicas Pa-O o Danu.
Casi con toda seguridad llegaremos por la carretera desde Kalaw y Aungban que discurre entre campos de cultivo y poblados y proporciona un panorama sobre el pueblo y las cuevas realmente bonito.
Antes de la visita vale la pena pasear por el mercado local, siempre bullicioso y francamente espectacular. Bajo un sol de justicia los colores de las frutas y de las verduras parecen disociarse de la materia y tomar entidad propia. Si nos fijamos bien, veremos algún puesto de comida con unos fogones de leña que quizá tengan mas de cien años de antigüedad.
En el mismo camino que sube hasta las cuevas encontraremos muchos talleres de artesanos. Nada nos impedirá entrar en alguno y sentarnos tranquilamente a la sombra mientras contemplamos el lento quehacer de unas manos arrugadas por la edad pero sabias para el oficio que, con lentitud pero con enorme destreza, van transformando un simple trozo de madera en el armazon de lo que será después una preciosa y colorida sombrilla.
Pero el plato fuerte son, sin duda, las cuevas. Nos costará un poco llegar hasta una entrada tan rimbombante como innecesaria. Hemos de andar un poco cuesta arriba y subir unas impresionantes escaleras. No olvidemos, al llegar, quitarnos zapatos y calcetines.
En el interior nos esperan 8094 estatuas de Buda de tamaños y materiales diversos: alabastro, madera de teca, mármol, ladrillo o hasta cemento. Algunas llevan aquí cientos de años. Están dispuestas en las distintas cámaras que se han formado de forma natural. Su tamaño impide tener perspectiva por lo que la visita se convierte en un recorrido absolutamente laberíntico. Hay estancias a las que solo se puede acceder desde las contiguas reptando e introduciéndonos en un estrecho agujero. Por fortuna, el lugar está perfectamente acondicionado para la visita con una bastante buena iluminación eléctrica aunque las filtraciones de agua suelen dejar el suelo empapado y, recordemos, no llevamos ni zapatos ni calcetines. Claro que gracias a esas mismas filtraciones hoy podemos contemplar unas bellas estalactitas y estalacmitas. En algunos pasos estrechos y bajos es muy importante proteger nuestra cabeza so pena de salir con algún pequeño chichón.

Entrada a las cuevas

En el interior
Para esta visita, es bastante habitual que se pernocte en Kalaw y se vaya y vuelva el mismo día. En Kalaw hay muchísimos hoteles, restaurantes y agencias de trekking. Sin embargo, Pindaya cuenta con dos hoteles aceptables de arquitectura tradicional. No tienen aire acondicionado en la habitación ya que a 1200 metros de altura no es necesario.
Si nos apetece hacer un trekking es muy posible que el propio hotel pueda ayudarnos para organizarlo y facilitarnos un guía. Es importante recordar que la temporada de lluvias va de Junio a Septiembre. En esa época, hacer un trekking es posible pero si el tiempo no acompaña puede resultar un poco duro, especialmente si dormimos en los poblados donde no disponemos de ducha o lavabo. En estos meses es mucho mejor hacer salidas cortas de, como máximo, dos días. También puede optarse por dormir en algún monasterio aunque las condiciones no mejoran demasiado.
Por lo que se refiere a la comida, hay muchos restaurante locales muy sencillos que sirven platos deliciosos a precios muy asequibles.
Para salir de Pindaya, si no disponemos de transporte, habrá que negociar una furgoneta privada o colectiva. En ambos casos, preguntar en el hotel o cerca del mercado.
 
Volver al sumario
 
 
La lengua oficial de Laos

El lao (o laosiano) al igual que el thailandes, el vietnamita o el chino, es una lengua de sistema tonal. Tiene 6 tonos muy parecidos a los del thailandes: el tono grave, el tono mediano, el tono agudo, el tono ascendente, el tono agudo descendente y el tono grave descendente. Aunque es una lengua monosilábica (cada sílaba tiene su significado) tiene algunas palabras polisílabas heredadas del sánscrito, del pali, del francés, del inglés e incluso del ruso. Los tonos sirven para distinguir las palabras que para un occidental podrían percibirse como iguales. Así una palabra puede pronunciarse de varias maneras y cada una tiene un significado distinto. Por ejemplo, Khao puede significar según el tono arroz, información, cuerno o ellos.
El tono grave corresponde al tono más bajo, generalmente uniforme y plano.
El tono mediano también es plano pero corresponde a un registro medio del hablante. La palabra se pronuncia sin inflexión.
El tono agudo, plano también, corresponde al tono más alto del registro de la voz.
El tono ascendente empieza un poco por debajo del tono mediano y llega hasta el agudo.
El tono agudo descendiente empieza en el tono agudo y baja hasta el nivel del mediano.
El tono grave descendiente empieza al nivel del mediano y baja hasta el nivel del grave.
Los tonos llamados planos son el grave, mediano y agudo. Los tonos de inflexión son el ascendente, agudo descendente y grave descendente. En total 6 variaciones de tono que puede registrar la voz del hablante.
Por lo que se refiere a la escritura, el lao está dotado de un alfabeto muy similar al thai con 33 consonantes, 28 vocales y 4 signos para marcar el tono (aunque comúnmente solo se usan 2). También hay 15 símbolos para indicar los diptongos lo que permite múltiples combinaciones. Hay muchos fonemas idénticos que sólo se distinguen por el tono. La escritura, de tipo curvilíneo, parece relativamente compleja. Se lee de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Antes de 1975 había, al menos, 4 sistemas de escritura. A partir del régimen del Phathet Lao, el alfabeto ha sido unificado.
Las consonantes están divididas en tres clases lo que permite determinar el tono de una sílaba. Los sonidos representados por algunas consonantes cambian cuando se emplean al final de una sílaba. Las consonantes pueden ser empleadas al principio de una sílaba pero solo algunas de ellas pueden usarse al final.

Vocales de la lengua lao

Si el sistema fonético y fonológico puede parecer muy complejo, en cambio la gramática es de una gran simplicidad. Los nombres son invariables puesto que no hay ni género ni número. Se usan términos genéricos para definir los hombres, los animales, los vegetales, etc. Por ejemplo, existe una categoría propia para las hojas y todo lo que es plano, otra para los objetos de forma redonda y alargada (árboles y columnas), etc. En total hay una veintena de categorías gramaticales de este tipo. Al igual que las otras palabras, el verbo también es invariable. No se conoce el tiempo verbal pero hay partículas auxiliares que marcan el tiempo de la acción. Por lo que se refiere a los pronombres personales, varían en función de si uno se dirige a un subordinado, a un igual o a un superior. Algunas palabras difieren si uno se dirige a un amigo, a un monje o a un alto dignatario. La sintaxis del lao corresponde al orden conocido en español: sujeto, verbo y complemento.
El lao es la lengua oficial de Laos. Se trata de la variedad hablada y escrita en Vientiane que se ha impuesto como lengua vehicular para todos los grupos étnicos del país. El lao está fragmentado en cinco variedades principales: el lao de Vientiane (la lengua oficial), el lao del Norte (provincias de Luang Namtha, Bokèo, Oudômxai, Luangprabang, Sayaboury y Phôngsaly), el lao del Noreste Xiengkhouang y Houaphan), el lao del Centro (Khammouane y Borikhamxay) y el lao del Sur (Savannakhét, Saravane, Xékong, Champabas y Attapeu) .
El lao oficial difiere poco de la lengua thai hablada en Thailandia y los hablantes de los dos países se entienden sin problema. Por otra parte, los laosianos y los thailandeses son considerados como miembros del grupo étnico "thais" sean de uno u otro país.
 
Volver al sumario
 
 
Comer en Vietnam
Uno de los placeres que sorprenderán a todo aquel que visite Vietnam es la gastronomía. La cocina local cuenta con más de 500 platos diferentes pero es que, además, allí encontraremos también una gran variedad de restaurantes de cocinas del mundo entre los que destacaríamos los franceses. En algo ha de notarse que este país fue una antigua colonia gala.
Ciertamente en un viaje de 15 días no vamos a tener tiempo de probar todas las posibilidades gastronómicas que tenemos a nuestro alcance por lo que no nos quedará más remedio que ser selectivos. O nos decidimos por una cena de comida tradicional o nos vamos a un fantástico restaurante francés en el que un buen magrait de pato, un queso Camembert frito y una buena botella de Bourgogne nos sentarán de maravilla. Es tanta la variedad de restaurantes foráneos que uno puede vivir en Vietnam sin prácticamente probar la cocina local. Sin embargo, lo lógico es que lo que nos apetezca sea probar las especialidades de la gastronomía tradicional. Hablemos, pues, de ella.
El hecho de que la cocina vietnamita sea tan variada se debe a que la mayor parte de sus ingredientes son autóctonos aunque tampoco hay que descartar ciertas influencias del colonialismo francés y chino. El país tiene una gran abundancia de frutas, verduras y hierbas naturales y los miles de kilómetros de costa proporcionan abundancia de pescado y marisco. Los deltas del río Rojo y del Mekong aseguran las cosechas de arroz, elemento imprescindible para acompañar a todos los platos.
En una mesa vietnamita se sirven muchos platos con poca cantidad en cada uno de ellos. Los platos se ponen en medio y todos los comensales los comparten. El elemento aglutinador que acompaña siempre es el arroz blanco.
La comida suele ser muy variada y casi siempre encontraremos una sopa (de espárragos y cangrejo, de vegetales y piña o de anguila), fideos (que normalmente se comen en el desayuno), carne (res, pollo o cerdo) y pescado que, exceptuando las ciudades costeras, suele ser de río.

Extranjero desayunando en plena calle

Puesto de perro en un mercado de Hanoi
Los postres dulces aunque muy variados y deliciosos, no están siempre presentes puesto que no es costumbre tomarlos al final de una comida. Pero si nos apetece un final dulce siempre podremos echar mano de la fruta tropical (piña, rambutan, plátano, sandía, lichy, fruta del dragón, etc). Normalmente la comida de Vietnam es poco picante aunque, si se desea, siempre puede añadirse. Si no queremos picante en absoluto habrá que advertirlo antes de la preparación o al pedirla al camarero.
Los amantes de nuevos sabores no quedarán decepcionados. Hay platos a base de perro, tortuga, rata, gusanos, serpiente y un curioso cocido de murciélago. Los que no se sientan seducidos por tan apetitosos manjares no deben preocuparse demasiado. No los sirven en todos los restaurantes y siempre están muy bien indicados en la carta.
En Vietnam se come con palillos aunque actualmente casi siempre están presentes los cubiertos occidentales.
Si tenéis la suerte de ser invitado a comer en familia será muy apreciado si hacéis el esfuerzo de seguir las rígidas normas que impone la etiqueta. Hay que presentarse siempre con un regalo. Bastan unas flores a condición de que no sean blancas puesto que representan a la muerte. Se nos asignará un lugar (normalmente de cierta preferencia) en la mesa a la que nos sentaremos junto con los demás comensales. Nos serviremos el arroz de la gran olla o fuente que se nos ofrecerá. Los platos se habrán dispuesto todos juntos en el centro de la mesa. Con nuestros palillos iremos tomando lo que nos apetezca, siempre de uno en uno. Lo llevaremos a nuestro plato y lo comeremos junto con el arroz. Si la mesa es muy larga trataremos que los platos sufran una cierta rotación para que todo el mundo pueda probar de todo. Normalmente alguien tomará con sus palillos los mejores y más grandes bocados y los pondrá directamente en nuestro plato. Esto es un símbolo de que somos consideramos como algo especial.
Por último, hay que recordar que nuestro anfitrión nos ofrecerá siempre más comida de la que podamos comer. Por nuestra parte, nunca hemos de acabarla completamente mostrando así que se nos ha ofrecido suficiente.
En cualquier caso, si en algún momento hacemos algo inconveniente no hemos de preocuparnos demasiado puesto que todo el mundo sabe que los occidentales no son, en general, grandes conocedores de las normas de cortesía locales. A lo sumo arrancaremos una sonrisa si no una carcajada de los demás comensales y nuestra inconveniencia se convertirá así en una anécdota divertida para todos.
 
Volver al sumario
 
 
El Instituto Pasteur de Bangkok
En edificios adosados al Instituto de investigación de la Cruz Roja de Bangkok, también conocido como Instituto Pasteur, encontramos una granja de serpientes. No se trata de la típica granja en la que se desarrollan penosos y casi siempre ridículos espectáculos para turistas. Estamos en un auténtico vivero de serpientes venenosas cuyo objetivo es la producción de antídotos. La granja fue creada en 1923 por iniciativa de la reina Sawang Vadhana que entonces presidía la Cruz Roja thailandesa. Desde entonces sus instalaciones se han modernizado, se ha creado un interesante museo y, lo más importante, cualquier persona puede asistir a la extracción del veneno. Previamente, se proyecta un audiovisual que enseña de una manera muy didáctica el proceso de fabricación de los antídotos.
Thailandia cuenta con más de 160 especies diferentes de serpientes de las que 48 son muy venenosas. Con estas cifras parece necesario que el país tenga un centro de producción de antídotos. Ese es el papel que juega el Instituto Pasteur si bien también se dedica a la producción de otras vacunas, a la investigación y la enseñanza, intentando que el gran público conozca las distintas clases de serpientes y sus hábitos. En un país eminentemente rural esto es muy importante puesto que la mayoría de las víctimas de mordeduras se dan entre los trabajadores de los campos de arroz.
Al entrar al instituto, uno se topa casi inmediatamente con las jaulas de enormes pitones. Pero, a parte del repelus que dan sus dimensiones, no esperemos gran cosa más. En realidad son bastante aburridas puesto que ni siquiera se mueven. Suele ocurrir lo mismo con los terrarios de las cobras reinas pero no así con el de las cobras comunes. Siempre hay alguna jugueteando en el agua o deslizándose sigilosamente sobre el césped. Dentro del edificio principal encontraremos el interesante museo dedicado exclusivamente a las especies de ofidios de Thailandia. Hay expuestas muchas fotografías, pieles de serpientes de dimensiones increíbles y distintos tipos de serpientes conservadas en botes con formol. También hay muchos dibujos y diagramas para ilustrar todas y cada una de las partes de la anatomía de estos animales. En la sala contigua se proyecta el audiovisual de 20 minutos que explica (en inglés) la vida de las diferentes clases de reptiles que viven en el país.

Un cuidador frente a dos cobras

Una valiente niña jugando con una pitón
Pero el plato fuerte esta por llegar. Dos veces al día, a las 11 y a las 1430 horas los días laborables y a las 11 horas los festivos, los veterinarios del centro sacan de sus jaulas a distintas clases de ofidios para mostrarlos al público. Primero aparece una monstruosa cobra reina, después se da de comer a alguna pitón y posteriormente se extrae el veneno a las cobras comunes. Todo se hace a la vista del público que puede colocarse a menos de 2 metros de los cuidadores. El veterinario jefe va dando en inglés y a través de un micro diferentes explicaciones sobre lo que esta aconteciendo en cada momento. Esto no tendría nada de sorprendente si no fuera por que, a sus pies, el suelo esta lleno de cobras a los que él no presta la más mínima atención. Es francamente impactante ver como esos hombres manejan serpientes venenosisimas como si lo que tuvieran entre manos fueran inofensivas criaturas. Al final el veterinario presenta a una "amigable" pitón para que todos los que lo deseen puedan ponérsela al cuello y hacerse una inolvidable foto.
Aunque las probabilidades de ser mordido por una serpiente venenosa son realmente muy pocas, nunca esta de más saber que tendríamos que hacer en tal situación. He aquí algunos consejos que da el Instituto.
1) Si es posible, limpiar la herida con agua y jabón neutro pero sin frotar fuerte.
2) Vendar enseguida para inmobilizar como si fuera una fractura. Las vendas elásticas son muy recomendables ya que actúan también como compresor.
3) Intentar mantener al herido lo mas quieto posible. Si hay que transportarlo hacerlo en una camilla. Buscar inmediatamente ayuda médica. Si se ha capturado a la serpiente, llevarla al hospital con el herido.
4) El antídoto que se administra puede producir en casos muy raros reacciones alérgicas severas. Si solo se sospecha que hemos sido mordidos no hay que suministrar ningún antídoto. Hay que esperar que aparezcan síntomas. El antídoto se administra por vía intravenosa y siempre en un ambiente médicamente controlado como un hospital.
5) Si durante el transporte del paciente éste tiene dificultades de respiración puede practicarse el boca a boca hasta llegar al hospital.
6) Nunca hay que chupar la mordedura, hacer incisión, usar hielo, hacer un torniquete, dar alcohol o comida al paciente ni sumistrarle aspirina. En caso de dolor puede administrarse paracetamol. Tampoco hay que utilizar ningún remidio de tipo natural.
Snake Farm Queen Saovabha Memorial Institute. 1871 Rama IV road. Bangkok 10330. Tel. 02.252.01.61 - 02.252.01.67 - Fax. 02.254.02.12. Entrada 70 Baths. Abierto todos los dias laborables de 0830 a 1830 h y los festivos de 0830 a 12 horas. Presentación de los respites a las 1100 y a las 1430 horas los días laborables y a las 1100 horas los festivos.
 
Volver al sumario
 
 
En TIVOLI'S BISTRO... Es hora de pensar en viajes
 
El verano ha llegado y es hora de pensar en viajes. Como cada año, estamos a vuestra disposición para ayudaros a preparar vuestro viaje a cualquier país del Sudeste de Asia. Rutas, precios, alojamientos, comidas, requisitos de visados, trekkings... Solo necesitamos un buen café y un mapa. La ilusión la pondremos entre todos.
Que paseis unas buenas vacaciones.
Viajar es la mejor manera de aprender
 
Volver al sumario
 
 
Apuntes finales

Si quereis enviar vuestros comentarios, críticas, sugerencias, petición de información, etc. hacerlo, por favor, a la siguiente dirección de email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Todo lo que se expone en este boletín debe tomarse como una mera información que, si bien ha sido contrastada en la medida de lo posible, puede haber variado en el momento en que llega al lector. Por esa razón los autores declinan cualquier responsabilidad derivada de errores o interpretaciones de la información facilitada.
Este boletín es una gentileza del restaurante de cocina thailandesa TIVOLI'S BISTRO

 
 
RESTAURANTE TIVOLI'S BISTRO
Cocina Thailandesa
C/Magalhaes 35 - 08004 Barcelona
Telefono: 93 441 40 17
Email: tivolisbistro@tivolisbistro.com
Página Web: www.tivolisbistro.com